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Cumplimientos t+0 y Elecciones t+3

 

Es curiosa y agradable la terminología referente al plazo para el cumplimiento de una operación: por ejemplo si algo se cumple hoy mismo se dice que se cumple t + 0, o sea a cero días de la negociación. Hoy mismo. Sin embargo, si se habla de una operación que se realizará mañana se dice que es t +1; si es dentro de 20 días será t + 20, y así sucesivamente. A veces lo aplico en la cotidianidad y digo que me veré una película t + 3 o si alguien cumple años y faltan dos días podría decir “ole, amigo, cumplirás años t + 2”. Ya si se me olvida el cumpleaños deberé decir Feliz Cumpleaños fecha valor o con cumplimiento extemporáneo, qué sé yo. Así es la terminología de plazos que se aplica en las finanzas y en la vida diaria.

 

Ayer, o sea t – 1, tuvimos subasta de títulos, aunque ya les había dedicado un poema que motivó la risa en varios lectores, así que eso ya es tema acabado. Es periódico de ayer. También vi que Fedesarrollo publicó el dato de confianza de los comerciantes en Colombia: siempre es interesante ver cómo se comporta. Esta vez fue de 28,7; ha aumentado y eso está muy bien.

 

Tendremos elecciones con cumplimiento t + 3, unas elecciones que se realizan con la expectativa de llegar a un mayor bienestar en algún futuro, en un t + algo. La idea es no esperar hasta el + infinito a que eso llegue. Ojalá el bienestar no se cumpla con sobregiro.

 

 

 

HOMBRES G, LOS DELTOIDES Y ESOS MÚSCULOS EN LAS LETRAS

Vi por ahí que hace unas semanas el grupo famoso de rock en español Hombres G visitó Popayán. Dieron un concierto buenísimo, almorzaron en Mestizo, no sé si pidieron marcapasos con tomate y bueno, supongo cantaron todos los himnos que los hicieron tan famosos. Respecto a esto, haciendo una especie de paréntesis, he visto cómo  dentro del repertorio de canciones, en este grupo y en todos los demás, sea el género que sea, las groserías generan todo tipo de pensamiento máximo pecaminoso. Generan siempre risas y rompen hielos, eso ocurrirá en todas las generaciones.

Se me vino a la mente, a propósito, todas las fiestas en las que ponen “Devuélveme a mi Chica”. Puede ser que la niña o el niño no se sepan 100% la canción, puede haber lagunas o baches, pero la parte en la que manifiestan de quién se quieren vengar, ahí en ese preciso instante en el que dicen voy a vengarme, ahí, las niñas se miran entre sí con complicidad, los niños sonríen, llenan aire en sus pulmones, tal vez alguno hasta Salbutamol se aplique, para poder gritar, ahí sí, a todo pulmón de quién se quieren vengar. Si la letra fuera diferente, no sé, si David Summers hubiera querido vengarse de ese pisco, de ese pendejo, de ese niñito, de ese mucharejo o de ese vergajo, tal vez el efecto mediático hubiera sido diferente, la gente no lo recordaría tanto.

Se me vino a la mente otro caso mediático de los hombres G. Había un video de una mujer fisicoculturista y la canción se llamaba “Una mujer de bandera”, como decir una mujer brava, con carácter, de armas tomar. Entonces al pobre y vapuleado David Summers le tocaba declarársele y decirle que le encantaban sus bíceps, sus deltoides y esos músculos que si fueran los de la rodilla, del muslo o de los senos no hubieran generado tanto paroxismo, tanta confitura y tanto picante. Se me viene a la mente nuevamente en las fiestas a los niños tomando aire, más Salbutamol, para decir que me encantan tus bíceps, tus deltoides y esos músculos en esa zona ominosa y provocativa. Sí, creo que estas dos canciones de este grupo español dejaron más de una garganta ronca. Más de un moretón y de un levante.

Les dejo un aliciente. No crean que si oyen Hombres G ya están catalogados como cuchos o cuchibarbis u ochenteros. No, nada más lejano de la realidad. Ocurre con estos grupos algo extraño, les diré un secreto: aun los ponen en fiestas, incluso fiestas de niñas nativas digitales e hipermodernas. Soy testigo de eso. Hace poco en un cumpleaños sonó hombres G, Mis ojos lloran por ti (¿es en serio?), Zombie de The Cranberries y hasta Mi Agüita Amarilla.

Hombres G es un grupo ochentero y noventero que a todo el mundo agrada. Seguro en 5 años volverá o en 10 años también, seguro en 60 años estarán en el estadio nuevamente, junto con Vilma Palma e Vampiros; seguro la gente querrá vengarse del muchacho del Ford Fiesta blanco con el mismo ímpetu y querrá ver esos músculos de la fisicoculturista en el paroxismo. Ahí estarán todos nuevamente.

Los bonos Yankees y la ridiculez como arma pedagógica

Ayer un bróker del exterior, con sede en Estados Unidos, me contaba vía chat de Bloomberg que estaba cotizando COL45s. Traigo a colación esto porque me parece interesante que conozcan esta dinámica: los COL45s son bonos que emite el gobierno colombiano pero afuera y en dólares. Estos TES que se emiten afuera tienen el nombre de Bonos Yankees. Me surgió la duda de cuál sería su tasa ya que en verdad no sabía, averigüé, coticé y es aproximadamente 5.243% en dólares. Es decir, para que nos formemos una idea, los bonos colombianos de 27 años rentan un 5.243% en dólares; mientras tanto, los de Estados Unidos a 10 años rentan un 3.12%. Cultura general que llaman. Yo lo llamaría sapiencia o más bien Joie de vivre.

 

Ya sabemos entonces cuáles son los Bonos Yankees. Todo esto, hablarles de petróleo a 72 dólares, hablarles de activos financieros pero también de anticuchos hace parte de un concepto al que he denominado La Ridiculez como Arma Pedagógica. De todo esto algo queda y nos lleva a otro término que también me gusta mucho y que es una utopía: la Perfección. Mario Benedetti dice que la perfección es una pulida colección de errores. La enseñanza de todo esto, por ende, es no tener miedo a equivocarnos, los errores de verdad nos sirven mucho para aprender de ellos.

 

Con todo esto, con literatura de Günter Grass bajo el brazo y con la alegría de respirar, quiero agradecerles a unos estudiantes que ayer me dieron unos chocolates, muy lindo detalle. Mayor incentivo no hay, no puede haber. Los extrañaré.

May the 4th be with you & May the 4th pays to you

Respecto al subject de hoy, podemos ver que la mitad de la frase será entendida por la gente que conoce el famoso juego de palabras de Star Wars: en vez de decir “may the force be with you” (que la fuerza te acompañe), se dice “May the fourth be with you” (por aquello de que es 4 de mayo).  La otra mitad será entendida por quienes estén inmiscuidos en el mundo de los Tes, ya que hoy entra un buen monto de dinero al mercado producto del pago de intereses de los Mayos de 2022: el monto total son 28,5 billones y si los multiplico por el 7% de la tasa cupón me da 1,99 billones de pesos, suma nada despreciable. Así que May the 4th pays to you, “el 4 de mayo te paga”.

 

Ayer mientras el mercado financiero se desarrollaba, hice una diligencia corta en la que me topé por casualidad con unas consolas que me hicieron recordar grupos setenteros como Kraftwerk o consolas TB303, las del inicio del acid house; también mientras hacía eso casi me desmayo, casi desfallezco, debido a que vi pasar una modelo alta y absolutamente divina. Tenía unas botas como para hacer un shoe fight con ella, pero ni modo, no sé si la vuelva a ver. Fue lo más bello que vi en la mañana.

 

Así transcurre la vida. Me sorprendió gratamente las respuestas que obtuve de recomendaciones del #Burgermaster. Hubo alumnos que me recomendaron Primitivo y Welldone, gaviotas recomendaron Chorilongo, otras lectoras Burger Music, Chef Burger, una me dijo que Gratin, también me hablaron de Juan Burger, las hay también hasta con pedacitos de plátano maduro. De verdad me encantó la interacción con la gente respecto a este tema. Ya veremos cuál gana, síganme recomendando.

 

Entonces sí: Que la fuerza, la belleza y la liquidez hoy los acompañe.

 

BBC: Burgermaster, Barreras y Cacharrear

En redes sociales he visto estos últimos días que la protagonista de las historias, de los posts y de los hashtags es la memorable figura compuesta de una albóndiga entre dos panes, algunas jugosas y algunas secas, con o sin toppings, además con gentilicio de ciudad alemana. Sí, he visto mucha mención a hamburguesas porque están en el  famoso Burger Master (#burgermasterco), en el que varios restaurantes concursan por la mejor. Qué coincidencia, yo había almorzado ayer en Sierra Nevada pero este sitio no participaba. Estaba jugosa y provocativa mi amiguita (me refiero a la hamburguesa). Si prueban algunas los invito a que me escriban y me digan cuál les gusta más, asesórenme.

 

En cuanto a memorabilia financiera, ayer Estados Unidos dejó inalterada sus tasas: continúan en el rango de 1.50% y 1.75%, además salió un buen dato de empleo. Vi que las acciones aquí en Colombia subieron de precio, cerrando por ejemplo la de Ecopetrol en 3.105 y la de Conconcreto, concretamente, en 960 pesos. Mi dandismo en el trading continúa relatándoles que hubo dos subastas: primero, la de Tes en UVR (350 mil millones) y segundo la de Tes de Corto plazo (al 4.40%). Muy interesante y movido el día.

 

Y sí, empezamos mayo. Uno de mis propósitos para este mes y en general para 2018 es eliminar la palabra “cacharrear” de mi léxico; tengo otros propósitos, claramente, como por ejemplo perfeccionar mi moon-walk.

 

Importante: Por estar ocupado en unas cosas, no he podido ver Avengers. Por ahora, ante tanta polémica, solo puedo decir que no debemos ponerle Barreras a la diversión cinematográfica y al buen gusto.

 

#BurgerMaster, #MasterTrader, #Avengers y #Cacharrearle a las #Barreras.

 

Inflaciones europeas, aranceles chinos y estrenos coreanos

 

Quiero condensar información en pocos párrafos para no sobrecargar la vista y la mente con muchos caracteres; el poder de lo condensado, la elocuencia del silencio. Un dato relevante que vimos en Europa fue la publicación del dato de inflación, quedando en 1.4%, un poco más alto que el dato pasado que fue 1.1%. Que haya inflación en Europa es bueno porque indica algo de crecimiento. Bien por Europa, por su música y por sus bufandas bávaras.

 

En segundo lugar, debemos saber que en China siguen con las represalias en materia mercantil contra Estados Unidos: ahora anunciaron aranceles hasta de 50 mil millones de dólares. Too much, demasiada plata para siquiera imaginarla. Platas, inflaciones, Deutschland, France y mi siempre amada modelo china Liu Wen.

 

También les quiero compartir que el 3 de abril se estrenó el nuevo álbum del grupo surcoreano, de 7 integrantes (o sea septeto), que es la sensación del momento, ahí sí del mundo mundial: BTS. El álbum se llama “Face yourself”. Lo curioso es que el grupo es surcoreano pero este álbum tiene canciones en japonés. Hay por ahí guiños con el dubstep y el hip-hop, por ejemplo en un track llamado MIC Drop que estuve oyendo. Es un buen pop, es bien recomendable.

 

Por un lado porque soy curioso, claramente, pero gran parte de mi conocimiento de toda esa cultura surcoreana se debe a dos primitas mías divinas que quiero mucho: son gemelitas, chiquitas y jovencitas, Antonia y Carlota. Ellas me impregnaron el interés por todo esto. Y sí, son partícipes esta vez de la vida en finanzas.

 

Lo condensé, lo logré, ganó la elocuencia.

Sushi Itto y los acuerdos comerciales

  Leí en las noticias que el nuevo Presidente de EEUU retiró a su país de algo llamado TPP : “Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica”, con lo que de alguna manera se generan distancias con los países de Asia.

Pero bueno, antes que nada, dándome una vuelta por el planeta de las sensaciones, ese planeta que puede quedar o muy lejos o incluso tan cerca del paladar como queramos, llevé mi nave interestelar plateada con dorado a un sitio delicioso, llamado Sushi itto. Suena así, como una abreviatura del sushi. Si quieren almorzar pueden ir antojándose. Me decidí por un Monster roll, el cual tenía aguacate, cebolla asada y langostinos al ajillo por dentro. Una locura. Por fuera tenía queso crema y kakiage, además fue servido con salsa chipotle y salsa Tampico. El Kakiage es como una ralladura de zanahoria frita. No acostumbro tomar nada de licor con la comida, de hecho he de confesar que no soy muy amante del vino con carne o cosas así, pero esta vez miré la carta de licores y pedí un Saketini Lychee. Estaba muy pomposo, tanto yo como el Saketini, además llevaba puesta una chaquetini. Ya había hablado la otra vez de ese cocktail: es básicamente un Martini con Sake, ese licor ancestral del Japón. Así que, repito, este exuberante cocktail tenía Sake, Vermouth dry, jarabe y pues el famoso lichi. Estaba plácido y, si bien la música ambiental estaba buena, no pude resistirme a oír en mi dispositivo una buena dosis de Trance. Qué buen sitio Sushi Itto, recomendado para que vayan algún día.

Luego se me vino a la mente un pensamiento macabro: si, en mi caso, llega a haber algún día un mal acuerdo Trance con comida del océano pacífico y se dañan las relaciones con Asia, ahí sí me preocupo. No podría volver a degustar el saketini ni el Monster roll. Ni el pop japonés. Ni el Trance pacífico. No, eso no puede pasar.

Buena suerte para hoy!

 

Consideraciones importantes sobre el fast track y sobre Rogue One

(fuente: starwars.com)

Empezaré hoy, antes de hablar del complejo término del “Fast track”, contándoles que estuve de primero viéndome Rogue One en la exclusiva première el pasado lunes. Naturalmente no puedo decir nada pero con solo decirles que en los últimos cinco segundos casi me da algo, que ocurre un evento totalmente inesperado y absolutamente fenomenal, con decir eso respecto al final, algo que de veras casi hace que me dé un yeyo, sería esto suficiente razón para que la vean. Aunque no es la única razón, hay muchos eventos qué rescatar, para que lo sepan esta película no es continuación del Episodio VII del año pasado ni nada por el estilo. Es una historia alterna, que se relaciona con el hilo conductor principal, y está situada entre el Episodio III y el IV, cuando el famoso Darth Vader está en su pleno esplendor y supremacía. Tengan eso presente solamente. Lo que les digo es que el final es la locura, les aseguro que sí, ya se acordarán de mí. Voy ya haciendo mi top final del año 2016 y de ahí ya tengo mejor canción principal de película. Imaginen una alfombra roja, unos premios súper elegantes, una hermosa hostess diciendo “..el ganador a mejor canción de película es….”, y sin lugar a dudas es “how far I’ll go” de Alessia Cara. Esta canción es de Moana, la nueva película de Disney, que también es muy muy bella.

(hermosa canción, la mejor de 2016: fuente www.ew.com)

Procedo entonces a explicar el concepto del “Fast track”, tan de moda en estos días. Seguro han visto noticias sobre ello. Para eso debemos saber que “fast” traduce “rápido” y “track”, si son lo suficientemente melómanos y melódicos, se refiere a una canción. Es apremiante hablar de esto y más que todo ahora en navidad. Por lo tanto, mi propia versión del fast-tracking está encaminada en tratar de bailar buenas canciones, preferiblemente rápidas en vez de lentas, para así festejar la navidad. Si ven hoy en los titulares de las noticias, bien sea de periódicos o de noticieros, y ven a la gente hablar de este término, ya saben a qué se refiere. En mi experiencia melómana, si me pongo a analizar mi historial de canciones escuchadas tanto en computador como en dispositivo celular, predomina la tendencia del fast-tracking por encima del slow-tracking, de ahí a que exista por ende géneros como el trance y el techno, géneros que tienen más de 130 golpes por minuto. Puros tracks muy fast, muy rápidos, o sea puro fast track.

 

El fast track aplica también para mapalé, currulao y merengue. Con tíos, tías y vecinos. Con todo el mundo. Es un fast track inclusivo y ya está autorizado.

 

Y sí, el primer premio del año se lo lleva la canción de Moana: “how far I’ll go”. Estoy aprendiéndomela. Me eriza.

 

Buena suerte para hoy!

La La Land, Diamante Eléctrico y Bogoshorts

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Es verdad, ninguna película podría transmitir mejor la fusión entre cine y música, aspecto que precisamente se estaba viviendo ese domingo en Corferias, que La La Land. A las 8pm Laura, la niña de Cine Colombia, presentó la película. Hubo una anécdota que ella mencionó y es más o menos la siguiente: Damien Chazelle, su director, decía que la tenía creada en su mente desde hace mucho tiempo. Y bueno, en 2014 estrenó Whiplash y tuvo gran éxito. Gracias a esto, o sea gracias al éxito de Whiplash, se dieron las condiciones y las facilidades para realizar La la land. Recuérdenlo, save the date, el estreno es el 25 de diciembre. Esta película cumplió con todas mis expectativas, de hecho era la más esperada del año  y ahora se convierte para mí en la mejor del año. No mencionaré ningún detalle de las canciones ni nada, pero sólo diré que la actuación de Emma Stone es memorable. De destacar los colores, el jazz, el baile y todo lo que emana de ello. Imperdible, repetible e inolvidable La La land.

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(fuente: boomonline.com)

Luego de que terminaba el Stoned film Festival, me di una vuelta por todo el Almax, vi un rato a Paul van Dyk y a Chris Cornell. Sin embargo, antes de la película, mientras degustaba unos anillos de cebolla cornudos con carne de búfalo muy ricos, me quedé viendo a Diamante Eléctrico. Me impresionó gratamente la energía de ellos y lo curioso de todo lo anterior es que recibí de cortesía, ahí en el estreno de La la land, la revista Rolling Stone (de hecho esta revista era la organizadora del Stoned film festival) y cuando ya iba en ese plácido domingo manejando hacia el hogar, dulce hogar, puse el CD que venía de regalo y era precisamente el álbum de Diamante Eléctrico. Qué buen grupo, por ejemplo “La gran Oscilación” y “Torniquete” se las recomiendo. Es la primera vez del Almax y del Stoned; a ambos volveré feliz siempre, eso es ir generando marca a largo plazo. Mis felicitaciones.

 

Pasando a otros eventos, hoy estaré en la noche inaugural del 14º Festival de cortos de Bogotá BOGOSHORTS allá en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán. Todo se los estaré contando. Este festival va del 6 al 13 de diciembre y se expondrán muchos cortometrajes. Interesantísimo.

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Feliz semana!

 

Los festivales de colegio

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(hola perrito…..fuente: www.upsocl.com)

Mi época escolar activa fue entre 1987 y 1995. Cada uno de estos años asistimos al festival del colegio, evento esperado por todos, en el que los niños íbamos con todo el ímpetu a jugar, en el que luego los adolescentes íbamos con todo el ímpetu a lucir la mejor pinta y tratar de conocer a alguien y en el que los padres de familia iban con todo el ímpetu a ayudar en lo que les tocara, terminando el evento, casi siempre un domingo, en fiesta, remates y bailadita de salsa.

Era un clásico ver a mis padres como voluntarios en la preparación y venta del producto estrella de todo festival: el perro caliente. Había turnos de una hora y el cliente debía ir a cambiar el dinero por unas laminitas representativas de papel moneda hechas en cartulina roja o verde y con una letra femenina, redondeada y josefina. Había minitecas en las cuales veía cómo los duros del momento bailaban Rick Astley y Bananarama, había también guaduas engrasadas que los niños debíamos trepar y arriba estaban los premios. El postre de las tres leches y la lechona, con letreros sugerentes y de doble sentido como “mona mamona”, no podían faltar tampoco.

El tiempo pasa y los festivales, si bien su esencia es la misma, empezaron a cambiar de nombre. Recuerdo cómo hace unos 10 años me estrené como padre asistente a un festival y éramos los encargados de servir el sancocho. La niña me codeó y me dijo que no se decía Festival sino Kermés; además para rematar no se debía decir El Kermés, sino La Kermés. Pasamos del festival con lechona a la kermés con sancocho.

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(linda lechona…fuente: www.elcampesino.co)

Cabe anotar aquí que un plato recurrente, aparte del perro, es la carne a la llanera con su debida porción de guacamole y papa cocida. La tecnología avanza, hay avances en la medicina y en la aeronáutica, pero no se ha podido inventar el cuchillo desechable que sea lo suficientemente gallardo para partir ese trozo de carne asada sin romperse. Es más, si llega a ser inventado, debería tener en su etiqueta algo así como “certificado con la ISO 9000 y avalado su uso en festivales o kermés”.

Yo sigo con la palabra Festival en mi mente. Luego cambié de ciudad y ya no era Kermés, sino Bazar. Aunado a los platos típicos, empezó a aparecer el sushi para llevar, el Babaganush, los grupos de rock centenials con covers de Arctic Monkeys, la pesca milagrosa y el bingo. Los mismos perros, ahora un poco más caros, conviven con más oferta. Sin embargo la esencia es la misma, por eso siempre querré ir, me encantan, me recuerda siempre mi teoría de que en ningún lugar hay energía más bella que en un colegio, y más aún en un festival de colegio.

Este año me enteré que ya no se dice ni kermés ni bazar. Este año es el Fest. Más minimalista y vanguardista. Seguro cuando sea abuelo mis nietos dirán: “Abuelo, no se dice fest, ahora se dice Festival”. Y seguro para esa época no habrán inventado aun los cuchillos irrompibles para la carne a la llanera.

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(buena carne….fuente: sites.amarillasinternet.com)