Category Archives: Uncategorized

impossible conversations

“Impossible conversations”: eso era lo que decía el afiche, durante ese diciembre de 2012 en Nueva York. 

¿A qué se refería?
Era diciembre en Nueva York, el clima estaba helado, estaba en Park Avenue con 57, se veía la gente caminando, patinando en la nieve, viento frío y seco golpeando en el rostro. Esta exposición del MET acababa de finalizar en agosto. Se llamaba así: “Schiaparelli and Prada: impossible conversations”. Básicamente, dos musas de la moda en una misma exposición, como si estuvieran teniendo una conversación evidentemente imposible. Elsa Schiaparelli nació en 1890 y murió en 1973. Por otro lado, Miuccia Prada nació en 1949, sigue viva. ¿De qué podrían haber hablado, qué tanto podrían haber intercambiado? Sobre eso era la exposición.
Esta pregunta hipotética siempre ronda en mi mente. En algunas revistas leo que le hacen esa pregunta a los escritores: ¿con qué personaje ficticio de alguna novela o escritor fallecido se tomaría un café en este  momento? To have an impossible conversation.
Tal vez me iría a bailar drum and bass con Elsa Schiaparelli o con Coco Chanel, tal vez me tomaría un tinto bien cargado con Virginia Woolf, no sé. 

Continué caminando por Lexington Avenue y vi un anuncio del gran estreno de Les Misérables, la adaptación cinematográfica, no tanto del hermoso libro de Victor Hugo sino más bien de la obra de teatro que por tantos meses llenó teatros en Broadway.

Continuaba caminando. Me di cuenta que las posibles conversaciones se estaban haciendo ahí, conmigo mismo.

Compré un bagel. Caminaba y me detuve en un parque. Ya no estaba allá sino en Bogotá. Hablaba conmigo mismo y me encontré con Sherwood Anderson, el escritor de “Muchos Matrimonios”.

-Quizás todo el arte de la vida consistiera solo en dejar que la imaginación lavara y coloreara los hechos de la vida- me dijo él, a medida que se iba desvaneciendo. Le sonreí. 

Seguí caminando por la Autopista Norte. Nada me gusta más que caminar, que divagar, que enseñar, que escribir. Ver el pasto. Noté a Vargas Llosa un poco molesto y asombrado. Le decía a Borges que no entendía la existencia de un “artista evadido de su mundo y de la actualidad en un universo intelectual; el escritor desdeñoso de la política y de la realidad”. Eso gritaba Vargas Llosa mientras ordenaba unos croissants. De una volteé a ver si era que se estaba refiriendo a mí. Le estaba diciendo eso a Borges. 

Sí, conversaciones imposibles. Son tan imposibles que las vivo las 24 horas del día. ¿Verdad que sí, Prada? 

Nuevos títulos del gobierno al año 2050 – «50 shades of grey market»

Empezamos semana con unos nuevos títulos del gobierno en el mercado financiero. Ya sabemos, estos títulos son los famosos TES, en esta figura el Gobierno colombiano se endeuda, recibe dinero y saca unos títulos que se negocian luego en el mercado secundario. Esta vez se lanzaron 4.8 billones de pesos y la tasa de interés pactada, cuyo nombre técnico es tasa facial, fue del 7.25%. Esa tasa se pacta de acuerdo a las condiciones del momento, al riesgo que se percibe de Colombia y a comparaciones históricas.

Hay algo importante: el título vence el 26 de octubre de 2050. En el contexto internacional, el hecho de que Colombia haya logrado sacar títulos a esa fecha y que haya habido inversionistas queriendo comprar, ese solo hecho es ya una buena noticia. Entonces, ¿qué queda? que el gobierno se endeudó a 2050 al 7.25% efectivo anual por 4.8 billones. Ya lo que pase de ahí en adelante lo dictamina el mismo mercado.

Esto es lo que va ocurriendo, mientras en EEUU hubo inflaciones del 1.3% anual, mientras hay tasas por acá al 2% para los préstamos del Banco de la República, mientras hay dólares a 3.709 pesos, día mundial de la arepa el sábado pasado 12 de septiembre y 15.7 billones prestos a dar en regalías. Datos, guarismos y algoritmos.

Aparte hay algo curioso. El miércoles pasado (9sepet) se lanzaron los TES de 2050 pero aún no existían; es decir, se vendieron pero el cumplimiento se hace el lunes 14 de septiembre. Es como uno encargar de una vez una lasagna que van a fabricar dentro de cinco días (me dio hambre). Ese fenómeno de comprar títulos cuando aún no han salido se denomina Mercado Gris, o Gray (e incluso grey) market.

Por lo tanto podríamos denominar la operación «50s shades of Grey (market)».

Hasta la próxima, en mi instagram @kemistrye siempre pongo frases, tips financieros, números y literatura. Vida alfanumérica.

Mevetimajusauneplu

Hace dos días estaba haciendo tareas con mi beibi. Ya había hecho un trabajo sobre los planetas, ahí me lo estaba mostrando, veíamos cuál estaba más cerca al sol, cuál más lejos. Por ende, cuál era más frío o más caliente. La eterna pregunta: ¿hay vida más allá? El hecho es que de una, como en la película Intensa-mente, la palabra Planeta llevó un impulso hacia el lugar donde están mis recuerdos imborrables. De una, como un robot, dije “Mevetimajusauneplu”. Me sentí como hablando alguna lengua celta antigua, como Nimue en Cursed. Como Merlín o the weeping monk. ¿Qué pasó de raro? me echaba yo mi loción Eau de Cartier y oía Chvrches, por cierto.

En el colegio lo aprendí. Mevetimajusauneplu es la abreviación del orden de los planetas, empezando por Mercurio, el más cercano al sol, y terminando en Plutón, el más lejano y frío. Bueno, ella se lo está aprendiendo, jajaj, es la herencia. Recordé otros ejemplos de fórmulas aprendidas de memoria, de cómo es que se alojan en algún lóbulo, en alguna cosa por allá frontal o prefrontal y nunca se borrarán.

Está el famoso menos bé mas o menos raíz cuadrada de be al cuadrado menos cuatro A ce sobre dos a. Había unas fórmulas de química: una ecuación denominada PV=RTN la aprendí como “Pava Ratón”. Otras de física, ya ni sé, P1V1T2=P2V2Ti las recuerdo como Pivito Povoti. La mente. Le sonreí a la bebé y continué leyendo “Muchos Matrimonios” de Sherwood Anderson. Le sonreí. ¿que cuántos días tiene agosto? hice mis manos como puños y conté empezando de enero. Los meses que quedan en los nudillos tienen 31, los que quedan en la mitad tienen menos de 31. Nunca se nos olvidará.

Allá quedaron Alegría, Tristeza con su hermoso pelo azul (mi favorita), Desazón e Ira. Quedaron felices. Tocaba volver al presente.
Recuerden, siempre pueden ver mi blog en frases en mi instagram @kemistrye y oír mis mezclas aquí en mixcloud. La vida pasa demasiado rápido como para no hacer lo que nos gusta hacer.

No les quito mucho tiempo…..

..Sé que todo corre muy rápido y la gente no tiene tiempo de leer. Solo mencionaré unas coincidencias, amo las coincidencias. Corramos.

Recuerdo siempre cuando me vi “Medianoche en París”, película que amé locamente. Yo en esa época me estaba leyendo El gran Gatsby, por allá como en 2011, no sé, y me llamaba la atención Fitzgerald y su novia loca, Zelda. Me encantaba su físico y su locura, imaginaba su misterio, esa locura que todos tenemos y que casi todos optan por cambiarla hacia la plana cordura. Soñaba con ella, con Zelda y cuando la vi en la película, ahí aparecía, casi me desmayo. Lloré y todo. 2011.

Ayer empecé a leer “Cipriano” de Marta Orrantia. Está delicioso, aunque llevo muy poquito, de él hablaré luego. La frase de introducción es de Julian Barnes. Diez minutos antes de ver esta frase, acababa de mandarle una foto a un amigo sobre un libro de ese mismo autor, “George & Arthur”. ¿Cómo es que veo ese libro y luego veo una frase de él?

Luego en ese libro hablan de una muchacha que es estenógrafa, o sea taquígrafa. Era una secretaria que escribía súper rápido. Alguien tiene un affaire con una estenógrafa. Luego, no puedo creerlo, en el otro libro que leo, “Muchos matrimonios”, de Sherwood Anderson, alguien también tiene interés en una estenógrafa. La palabra sale igualita en ambos libros. Increíble esas coincidencias.

Los dejo, no les quito tiempo. El mundo va rápido, sigan con todo. Hay que seguir corriendo. 

Inflaciones y lecturas de agosto

¿Qué hacían hoy sábado 5 de septiembre a las 12 del medio día? Septiembre o setiembre se puede decir por igual, está permitido el malhablar ahí. Yo había ido a hacer mercado, esa es una de las actividades que siempre me ha encantado hacer. Antes iba con mi mamá, luego con mi nana y ahora sigo yendo a menudo. Eso que recomiendan sobre no mercar con hambre a veces cuadra, a veces no, porque así como uno puede llevar exceso de cosas cuando anda con hambre también puede dejar de llevar algo por estar lleno, algo que tal vez luego se puede necesitar. ¿Qué tal arrepentirme de no llevar tostacos o almendras? Llevé ponqué Ramo, salmones, bombillos, arepitas, patacones, bolsas y quesos. Unos más caros, otros no tanto. ¿Cómo mide uno en general si las cosas están más caras o más baratas? Es una labor complicada, lo sé. Lo malo y lo bueno en promediar, sí señor.

Precisamente les preguntaba qué hacían a las 12 hoy. Yo había ido al mercado y leía mi libro Top del momento: «Del color de la leche», de Nell Leyshon. Es hermoso, imaginen una niña campesina en 1830 en Londres con su pelo muy claro, tal como ella dice, del color de la leche. Ella es muy impertinente, dice todo lo que piensa, eso a veces es bueno y a veces malo, por lo tanto el libro es como su diario. Está mal escrito a propósito. Si quieren más cultura, léanlo. O léanme a mí. El hecho es que a esta hora publicaron el dato de inflación en Colombia.

Siempre le digo eso a mis estudiantes de pregrado, postgrado y maestría. Publican el 5 de cada mes. Si es hábil sale a las 7pm y si es sábado sale a las 12 del día. El dato fue -0.01% en agosto, siempre se publica la del mes anterior. Entonces con eso queda que en el año vamos en 1.12% y la de 12 meses va en 1.88%. Esto es bajito si lo comparamos con otros años, con otros meses. Por ejemplo miren, lo que más bajó fue la Educación, en promedio sus precios (matrículas, todas esas cosas) bajaron un 3.48% en agosto, eso es muchísimo para un solo mes. Y sí, entonces para calcular ese 1.88% se suma la inflación de agosto, de julio, de junio y así sucesivamente. Matemáticamente es como decir (1+iagosto)*(1+ijulio)………*(1+isept) -1

Y sí, son percepciones. Quien va a hacer mercado dirá «todo está más caro ahora», quien va a McDonalds podría decir «todo está como igual» y quien va a la galería, no de arte sino la plaza de mercado (son igual de bellas ambas), dirá «sí, todo está como más barato». Alguien lo tiene que formalizar y estandarizar.

Y alguien se los tiene que escribir. Yo. Para ustedes.

P.d. siempre datos y frases diarias en mi instagram @kemistrye

Sesiones barrocas de Kemistry

Leía a Héctor Abad. En su nostálgico libro, El olvido que seremos, cuyo nombre precisamente proviene del poema Epitafios de Jorge Luis Borges, él escribió “El mero conocimiento no es sabiduría. La sabiduría tampoco basta. Son necesarios el conocimiento, la sabiduría y la bondad para enseñar a otros hombres”. Y sí, tal vez ahí en la academia es donde más aporte se le puede dar a la sociedad. La sonrisa de un alumno, el “nodding” al saber que se entendió tal cosa, cuando uno recomienda un libro y luego lo quieren leer. Pero basta, temporalmente debía dejar de leer y de escribir, debía dejar de hacer mis actividades; ya había llegado un domicilio, un almuerzo empacado al vacío que debía ser finiquitado por mi persona.

Sí, andaba yo luego con los relatos de Yasunari Kawabata y terminé también las divagaciones de Thoreau. Vi luego en los cómics que el papá de Calvin, este señor de gafas bastante trabajador y un poco frustrado, mencionaba a Thoreau. Un cómic hablándome de literatura, vea pues, todos estamos conectados. Puse el salmón un poco de tiempo por ambos lados y la mantequilla de ajo que venía aparte se empezó a derretir encima. Asaz majestuoso.

Y empezó a sonar este mix, mis sesiones barrocas. Empieza con Trance, luego sigue un techno muy alemán y luego esos sonidos rotos entre los minutos 17 y 25 hacen parte de un género absurdamente delicioso llamado Speed garage. Váyanse antojando de los sonidos. Serví también el ceviche (¿o cebiche?) de mango con las papas en cuadritos. Fue un éxito el almuerzo de La Urbana, qué buen restaurante. Olía delicioso, además mezclado con cultura sabía mejor. Salmón y las mejores letras.

El mix seguía sonando, con muchos ritmos hermosos. Báilenlo, ámenlo. En el minuto 58 sonaba el techno melódico de Anja Schneider para luego terminar con un estilo llamado drum and bass a la hora y dos minutos aproximadamente. Todo desemboca con el final, usualmente debe ser así, sonando un track de leftield bass, algo lento. El almuerzo también acaba, hubo pasta y jugo. Hubo literatura, café y brownies melcochudos.

Ahora empieza “Del color de la leche” de Nell Leyshon. Bello libro inglés. Y sí, el mayor aporte se da escribiendo. Enseñando. Mezclando música también. Aquí están mis sesiones barrocas en Mixcloud, para que las disfruten.

(en instagram @kemistrye)

..sobre abrir paréntesis

No encuentro nada más bello, en cuanto a dinámicas vivenciales, que caminar lento y mirar los zapatos. Detenerme, quitarles alguna mugre, ver las grietas, ver una piedra, pensar, soñar, Imaginar que estoy en un video musical, luego hago una pausa, subrayo algo y ya. El resto ya son posturas sociales. Lo que siempre vale es la experiencia propia, ya que es la que, en un cien por ciento, depende de uno y no del afán de sobresalir. La eterna tendencia a quedar bien, leía por ahí.

Y en medio de todo lo que hacemos, tenemos la oportunidad de abrir paréntesis. Un libro puede ser un ejemplo, por medio del cual nos abstraemos. También, en medio de texto gigante llamado cotidianidad, uno puede poner comas, o sea pausas; también puede uno poner puntos para pasar al otro párrafo. Cuando fingimos ponemos comillas, cuando nos exaltamos ponemos tildes, negrillas o mayúsculas. Todos en algún momento pondremos o nos pondrán el punto final. Cada quien maneja diferente tipo de letra.

Ahora tengo varios paréntesis abiertos. Cada vez abro más pero también cada vez cierro más. Eso es lo interesante. Hay paréntesis ahí, uno sobre La bailarina de Izu de Yasunari Kawabata, ahí se está gestando algo y solo lo sabré cuando lo cierre. Hay otro abierto, sobre Héctor Abad y la relación con su familia. Hay un paréntesis mágico, ya abierto, sobre Henry David Thoreau, mi nuevo ídolo.

Hay gente que solo vive su propia vida y no abre paréntesis. Eso lo vi en una entrevista: solo viven su propia vida, se pierden de ver todo lo que hay ahí. Se la pasan, por lo tanto, escribiendo su historia de corrido, sin paréntesis ni comas, con una letra blanco y negro. No viven varias vidas sino solo una. 

Y sí, sigo maravillándome de caminar y de tener oídos con los cuales puedo mezclar música, con los cuales me maravillo cada vez que un beat o un teclado diferente afecta mis sinapsis. Me maravillo de poder transmitir un conocimiento, un dato y una sensación y saber que han sido bien recibidos. Es mi aporte.

Basta respirar, enseñar y caminar.

P.D.
(….Escribir, buscar y observar. Este señor, Henry David Thoreau, le escribió unas cartas a su conocido G.O. Blake hablándole de la vida. Todo está en esta obra maestra, se los recomiendo. Lo pueden maridar con salmón, jugo de lulo y la literatura de Yasunari Kawabata, esa sí más aterrizada, cotidiana, plana y descriptiva. Maridar lo existencialista con los relatos cortos japoneses..maridar lo bello de leer con lo bello de transmitirles…)

Oda a ella

Estaba haciendo mercado hace un par de días y te vi. Había salido a caminar, tenía mis zapatos Osiris espaciales, negros y de suela blanca, los mejores; llevé mis audífonos gigantes, qué cuento de airpods o demás adminículos pequeños, mi experiencia musical tiene que darse con audífonos gigantes Pioneer. Es lo visual, es la moda llevada al sonido.

Iba oyendo a Honey Dijon, un mix que tengo por ahí de ella, llevaba dos bolsas reutilizables, luego oí algo del hermoso indie pop de Cults y entré al sitio donde venden frutas y verduras. Llevaba un libro que ya anoche acababa de leer, luego de haber empezado otro. Kawakami conviviendo con Héctor Abad, con Virginia Woolf, con un libro inédito de Henry David Thoreau y con la revista Vogue. Acababa de comprar un capuchino en una panadería cercana; caminaba y pensaba en tanta gente que no se detiene a pensar. Hay gente que solo habla y actúa, que no se detiene a mirarse las uñas, a mirar el guijarro que acaban de patear inconscientemente.

Pensaba sobre ser diferente. Lo bueno y lo malo que eso implica. Navegar en el mundo con la autenticidad a cuestas.

Entré y te vi. Pensaba en mis cuadernos, donde apunto mis frases, pego calcomanías y apunto memorias. Pensé en The Rain, la serie europea megaextraña que empecé a recorrer, pensé en la ficción de The Umbrella Academy y en lo medieval de Cursed. Volví a pensar en Virginia y en un ensayo que hizo sobre el cine, en 1920, cuando era la gran novedad. Claro, contextualicemos, debía haber sido muy extraño para uno darse cuenta que en un sitio cerrado se podía proyectar una serie de movimientos en una pared. El cine como novedad, el cine como algo que ahora, en épocas tan modernas, está temporalmente extinguido, como los DJ sets.

Entonces la vi. Era una fresa roja, perfecta, con sus huequitos en sus mejillas, en todo su cuerpo. Con su cresta verde, deliciosa, pensé en que era la fruta más perfecta que podía existir. Luego me dijeron que la fresa era el símbolo de la diosa Venus, que Madame Tallien, de la corte de Napoleón, trataba de aumentar su belleza bañándose en zumo de fresas. Luego supe que es una fruta muy alérgica. a Venus le habría dado alergia tal vez. No lo sé, nunca lo sabré.

Llevé varias fresas. Las llevé en mi bolsa y les tomé muchas fotos, las abracé y me continué maravillando. Les conté un par de secretos, ellas con su elegancia, con su tez rubicunda y su pelo verde, me oían. Era la belleza. Ellas también son diferentes.

El hombre que corrompió Hadleyburg

En el libro de Mark Twain, llamado “La decadencia del arte de mentir”, que tengo en este momento en mis manos, bella edición de editorial Eneida, con una pasta corrugada a color, hermosa, hay un interesante relato llamado “El hombre que corrompió Hadleyburg”. Dice la historia que este pueblo era incorruptible pero alguien le había jugado una mala pasada al protagonista, tal vez le hizo cosquillas, bullying o lo hizo sentir mal. El hecho es que el señor quiso vengarse, entonces llegó nuevamente al pueblo, con la intención de corromperlo.

Andaba con una bolsa de monedas que pesaba ciento sesenta libras y cuatro onzas. Había toda una fortuna ahí. Claramente no contaré los detalles, nada más antipático que un spóiler. No contaré detalles. El hecho es que el protagonista les tendió la trampa a todos y a cada uno de los habitantes del pueblo, cosa que cada uno de ellos se sintió “dueño” de las monedas y por ende, todos se sentían anticipadamente millonarios. 

Adivinen. Las señoras, cada una sin contarle a nadie, se sentían millonarias antes de siquiera recibir el botín, entonces se pusieron a encargar vestidos, a elaborar mil planes, jurando ser dueñas de algo que no había llegado. El desenlace averígüenlo, pero lo que quiero resaltar aquí es la mentalidad humana, cómo empezaron a elaborar planes sin tener nada fijo. No me gustan los adagios demasiado populares, pero no encuentro algo diferente a decir que montaron el caballo sin haberlo ensillado. La avaricia grande de la gente baja, creer que el dinero les iba a dar la felicidad, lo básico de los sueños de la gente básica.


Luego acabé de leerlo y seguí con otras cosas. Me comí un brownie mientras oía leftfield bass británico. Me solazaba, desbordante en buen gusto, con mi gabardina azul turquí. Me preguntaron cuándo haría la fiesta, cuándo podría ponerme mi mejor pinta, mis mejores zapatos, mi bufanda bávara, para cuándo podría escribir las mejores letras, cuándo es que iba a sacar el libro, para cuándo sacaría la cerveza especial Estrella Galicia que reposa en la nevera. Que después, dicen, que después, dicen.

No, el día para hacer todo lo mejor es hoy. No esperemos que llegue el embaucador de Hadleyburg. 

Avisos clasificados

Ya les he manifestado y compartido mi devoción por las curiosidades subyacentes en los periódicos impresos. Sin más preámbulos, estaba el sábado pasado degustando un Ferrero Rocher, leía Los Errantes de Olga Tokarczuk y me quedé viendo los avisos clasificados. Encontré uno que decía lo siguiente: 

“LIBRO. Investigadores, crucigramistas, conozcan Colombia otra manera. LIBRO CURIOSO. $15.000”

Luego estaba escrito el número celular para solicitar más detalles. Yo dije “¿qué es esto? Me están hablando a mí, esto es como de película”; me quedé pensando unos segundos y llamé. Me parecía deliciosamente extraño y fascinante que alguien estuviera vendiendo algo por clasificados, sobre todo un libro con curiosidades, en un mundo tan lleno de otras cosas aburridoras. Esto solo se le podría ocurrir a un curioso.

Efectivamente, me contestó alguien. Digamos que yo con desconocidos tiendo a explicar exageradamente las razones de las llamadas. Dije que me encantaba leer, escribir, que me encantan los periódicos pero sin esa hojarasca llamada “noticias” y noté que esa persona en cierta forma se alegró y emocionó. Acordamos que vendría al día siguiente y me dejaría el libro en la portería.

Era un señor encantador llamado Luis, de unos 75 años, no sé, no quiero equivocarme pero más o menos esa sería la edad, un señor súper culto, curioso y sí, él sacó un pequeño libro de unas cien hojas, tamaño de bolsillo, con curiosidades, palíndromos, nombres raros de municipios de Colombia, referencias al Latín y correcto uso de expresiones del Castellano. La locura. 

Al otro día nos saludamos a distancia, me entregó el libro, lo vi marcharse en el carro y quedé muy contento de haber conocido a alguien con tantas afinidades. Todo por ser curioso, todo por un aviso clasificado.

Estas cosas ya no ocurren. Soy un salvador gallardo. Nada más grande que lo pequeño. Como escribía Pessoa, “amor por los milímetros”.