Visiones sobre LA HUMANIDAD y sobre los promedios

Charles Schultz, el creador de Snoopy, esa tira cómica que aún sigo leyendo cuando me llega el periódico del sábado y del domingo, decía lo siguiente: “Amo a la Humanidad; a quien no soporto es a la gente”. Por otro lado, Marcel Proust, al final de su majestuosa obra “El tiempo recobrado” (la última de la serie de “En busca del tiempo perdido”), que por fin terminé hace un par de días, escribía: “si llegara a disponer de bastante tiempo para realizar mi obra, no dejaría de describir en primer lugar a los hombres”, como queriendo decir que en últimas, para bien o para mal, siempre será el ser humano el fin último de inspiración. ¿Hacia qué bando estás tú? Claramente los extremos son malos, pero también los extremos sirven, así como sirven los límites en las matemáticas cuando una variable tiende hacia un valor determinado. Sirve conocer el límite para imaginar qué hay después de él.

Somos lo que somos gracias a la Humanidad, vista esta como el conjunto, a lo largo del tiempo, de todos los seres humanos, cada uno haciendo su pequeño aporte. Unos con la penicilina, unos desarrollando el transistor, unos creando música concreta, unos creando recetas japonesas, unos en New Orleans experimentando con algo llamado Jazz; Todo eso genera una amalgama deliciosa: la humanidad. Si les puedo escribir esto es gracias a los aportes que ha hecho la Humanidad: quien inventó la luz, el Word, el WordPress y quien inventó el house que suena de fondo.

Pero ya que traje a colación las matemáticas, tenemos que darnos cuenta que en una muestra de la población, o en la población misma, se sacan promedios. Consiste en dividir todos los datos disímiles entre el número de habitantes. Por eso decimos que, en promedio, en Colombia se consumen, me estoy inventando, 3 alitas de pollo por persona al mes. Habrá gente que no consume nada porque son vegetarianos o veganos y habrá gente que, viendo un partido de los Lakers, se zampa tres porciones ininterrumpidas acompañado de una cerveza rubia y de una rubia. Redondeo mi idea: en ese promedio de 3 alitas están los que comen 0 alitas y los que comen 20. Ahí la generalización presenta un sesgo.

Lo mismo ocurre con la frase del creador de Carlitos. La humanidad es hermosa pero también, al sacar el promedio, hay gente de todo tipo: gente que comete crímenes, gente que trata mal o habla mal de la esposa, gente que clava puñaladas en el trabajo o en un partido de fútbol para sobresalir, gente que no estudia y pasa por pasar, gente que da malos consejos bajo su calidad de líder, gente que roba a quien tiene o a quien no tiene (conceptualmente es lo mismo pero en la práctica es tan diferente). Gente que escribe delicioso como María Dueñas y gente chismosa que mira el error ajeno; Gente talentosa en las guitarras, brindando felicidad, y gente insidiosa. Gente que ve lo bueno en los demás y gente que ve lo malo para ahí entrar. Gente que escribe y gente que solo bosteza. Gente que enseña y gente que desinforma. Como dice Pessoa, en su Libro del Desasosiego, la inadaptabilidad a la realidad vulgar. De ahí el éxito de los promedios y de la estadística, más no necesariamente su funcionalidad.

La Humanidad es tan solo un promedio: aún no sé si aritmético o ponderado.

Un guiño a Marcel Proust

Hola Marcel. No, no te hablo a tí exnovio de Edith Piaf, no, a tí no. No a ese Marcel. Me refiero a tí, Marcel Proust. Tu bella obra, “El tiempo recobrado”, de alguna manera me ha puesto a leer con lupa. Esta bella obra no es una novela, no es una historia que va ocurriendo y ya. No son como los cuentos de Amos Oz, en especial “Perdidos”, donde el protagonista se encuentra a una mujer y nunca se sabe al final qué ocurre. Muchos cuentos de Amos Oz, de sus Escenas de la vida Rural, terminan en punta. Pero esta vez no hablo del escritor israelí; esta vez hablo de tí, Marcel. Te escribo a tí. Y más exactamente a tu obra. Me encanta que toda tu saga de “En busca del tiempo perdido” no sea una novela, sino una sarta de divagaciones.

Claro, obviamente hay cosas más urgentes, hay que ser ágil, moverse, ulular dentro del agite. La vida exige en múltiples ocasiones ser solemne. Pero si nos detenemos un momento y si estamos mirando el horizonte, respirando y en paz existiendo ¿ahí qué queda? queda algo que Marcel describe como “ese extraño que era yo mismo”. Nunca somos los mismos; el niño que fui cuando me tocó leer por obligación Madame Bovary no es el mismo adulto que ahora se deleita. No soy igual que hace tres años. Ese extraño que era yo mismo.

Los verdaderos paraísos son los que hemos perdido, lo dice Jupien, uno de los protagonistas. Trato de ponerme en el lugar de él cuando lo escribió y tal vez lo entienda, más no lo comparta. Podemos darnos cuenta del paraíso que tenemos alrededor aun sin haberlo perdido. Podemos valorar la arena incluso segundos antes de que se esfume de entre las manos. La frase de que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde, esa célebre frase puede ser cortada de un tajo. Un verdadero paraíso, como el que suscita una canción bien llevada, la música que lleva implícito un tiquete de viaje de principio a fin.

La sonrisa o la seriedad de una niña pintando sobre el lienzo. Amores por encima de lo solemne.

Claro, la inmediatez deja la literatura de lado. Pero allá arriba en la colina, cuando estemos en la tranquilidad argéntea, cuánto los vamos a necesitar. No hay que esperar hasta allá, podemos tener la cultura ya. Podemos ser los más modernos pero también los más antiguos, la clave tal vez sea no dejarse llevar por lo inmediato.

Tal vez la actualidad o el presente sea solo un canal. Tal vez esa sea la clave para recuperar el tiempo perdido. ¿No, Marcel?

P.D. Hice un video educativo muy chévere, en el que aparecieron algunos alumnitos de mi clase de pregrado. Los invito a que lo vean. Se puede marcar la diferencia, sí se puede…

Lope de Vega y sus chinelas, sus listones y su majestuosa literatura

“Siempre es discreto lo amado y necio lo aborrecido”. Pensemos en esto, tal vez sea cierto, tal vez el amor está siempre ahí con un bajo perfil, sin prisa pero sin pausa, la sombra fiel callada siempre; mientras que el odio entra a relucir con todas sus fauces, el odio es un altavoz a todo volumen; Sí, amigo Lope de Vega, tal vez te acepte ese postulado. Esto lo dice él en su obra majestuosa “El caballero de Olmedo”, literatura del Siglo de Oro, es decir entre los años 1492 y 1681. Me fascina la literatura, los modismos, el humor, el doble sentido de esa época, es maravilloso; creo que mi postulado o leitmotiv personal, referente a siempre leer un libro absolutamente nuevo y mezclarlo con uno absolutamente antiguo, me crea dos perspectivas en el cerebro, dos contextos, algo que hace el placer de la lectura aun más intenso. Me maravillo, mis sentidos se exacerban al leer a Lope de Vega; vengan, si así me lo permiten vuesas mercedes, compartirles algunos ejemplos de este texto.

Este texto narra algo tan básico y a la vez tan complicado como una historia de amor: Un man, tocayo mío, o sea Alonso, se enamora de una jeva llamada Inés. Punto. Le quiere caer, le quiere arrastrar el ala. Entonces empiezan aquí los deliciosos diálogos, en esa revuelta España de 1.600: por ejemplo, se referían a que hay que guardarle respeto a una señora que acababa de morir. Es decir, debían guardarle respeto a la finada. En el lenguaje de esa época: “….pero teniendo respeto a la que pudre…”. A la que pudre, qué locura. Continuemos.

Las chinelas son unos zapatos de esa época sin tacones. Entonces a don Alonso le parecían muy bonitas las piernas de Inés, por lo tanto él decía que “una chinela de color que dora de una coluna hermosa y cristalina”. La coluna, o columna, hermosa y cristalina pues son las piernas de Inés. Es el equivalente al dicho de ahora: “tiene más tarros que un loco”.

Otra frase: “Dicen los discretos que consiste la hermosura en ojos y entendimiento”. Y sí, los ojos nunca cambian, el cuerpo sí. La mirada siempre será la misma y el entendimiento es el que en últimas mantiene el amor; no es la pasión, es el entenderse el uno al otro. Tengo aquí en mi casa ahora puestas unas hopalandas, es decir ropas sueltas, cardigans largos de color gris. Con esta ropa leo, con esta ropa me maravillo .

Qué bello esto. No quiero extenderme más, solo les quiero impregnar algo de mi amor hacia los libros; hoy fue el siglo de Oro, el castellano antiguo, nuestras raíces. Los invito a que lo hagan, les garantizo que se llevarán muchas sorpresas positivas.

Las dos musas clonadas

(este es un Botticelli…)

-Hola. Sí, te quería llamar. Es que mira que yo era la más solicitada. Me acuerdo que siempre, muy temprano, la gente hacía fila por verme, yo estoy en un cubículo como de vidrio. Estaba arriba de las esculturas francesas, por ahí por La Nymphe Echo que está al aire libre, pero a mí me consienten más y me mantienen encerrada. Sigo ahí cerca a los cuadros de Hals, de Rembrandt y de Metsu. Es extraño, todo va en gustos, porque yo me miro al espejo y me noto simple, siento que es más bella una musa de esas que pintaba Botticelli o Filippo Lippi. Creo que tienen más gracias las pelirrojas de “Venus et les trois Graces”, pero debo tener autoestima y meterme en la cabeza que soy bella. ¿Cómo hubiera sido yo pintada por Renoir o por Monet? ¿más difusa? ¿sería menos famosa?-

-Continúo. Lo extraño es que ahora está vacío el cuarto donde estoy. Como te digo, antes estaba lleno, ni siquiera podía distinguir a la gente, ahora apenas veo de vez en cuando a una señora limpiando mi cubículo, trapeando por ahí y sacando polvo. ¿Qué ocurrió, sabes algo?- le preguntó la francesa a la colombiana.

-Hola. Acabo de oír tu mensaje de voz, te respondo. Mira, no sé, en cambio yo estoy siempre en la sala de esta casa, una casa sencilla, con dos sofás, una chimenea, tres candelabros y cortinas que adornan una ventana que da hacia un parque. Antes veía a 3 personas en la mañana, me quedaba sola y en la noche las volvía a ver un par de segundos, antes de que apagaran las luces. Ahora siempre los veo, en los sofás hay regueros de rompecabezas, juegos, empaques de papas fritas, naipes. Antes me sentía sola, ahora no- le respondió la colombiana por whatsapp.

-Conmigo es diferente, yo sí me siento sola, tengo mucho frío aquí en París- le respondió.

-Lo bueno es que somos almas gemelas, somos las mismas, nos tenemos la una a la otra- agregó la colombiana.

(Conversación entre la original Mona Lisa, que reposa en el Louvre de París, más pequeña de lo que todo el mundo cree, y una copia de sí misma en algún hogar colombiano)

La historia del house music… y algo más (como dicen en los restaurantes)

Hola:
Hay bastantes estímulos en el mundo exterior, creo que de eso ya nos pudimos dar bastante cuenta. Así no estemos en la calle haciendo mil vueltas, así no estemos en el Transmilenio fisgoneando conversaciones de terceros, así no estemos en el corrientazo pidiendo porción extra de arroz con salsa de tomate, el capuchino de más, mientras oímos a la gente hablar; así no estemos con gente, seguimos recibiendo información. Incluso más que antes, pensaría yo. Somos filtros humanos viandantes.

Y la música sigue sonando: en mi mente y afuera. En las esquinas, el beat se va dando siempre y asimismo va siendo escrito. Mientas se reúne un comité llamado Comité consultivo de la Regla Fiscal, que en otras palabras, es como un grupo de gente que le da pautas al Gobierno sobre cómo debe asignar sus recursos. Hay medidas, hay clases de finanzas, valores presentes y tasas compuestas. También hay tazas compuestas, la diferencia entre una “z” y una “s”. 

Todo sirve como insumo para la poesía. Acaban de publicar el dato de inflación: los precios en abril crecieron 0.16% y con esto, el dato anual queda en 3.51%. La comida sube de precio, pero otras cosas, como la diversión, se rezagan. Es el efecto de los promedios.

Y la música sigue. Si quieren aprender cómo surgió la música house en 9 minutos, vean mi último video de mi canal de Youtube. Es la Vida en finanzas.

Un 1 de Mayo en Alemania

Llegué a las 9pm a Schönefeld, el aeropuerto de Berlín, y me fui al Metro. De la estación de Pankow debía estar pendiente 9 paradas hasta la Ostkreuz. De ahí un trasbordo, otras 10 paradas. Bajarme en la Beusselstrasse. Ya eran las 10pm y mi teléfono celular estaba descargado. Todo estaba muy vacío, en las estaciones no había casi nadie y hacía mucho frío. Un frío que, mezclado con el silencio sepulcral de las calles, se magnificaba. En esa estación debía bajarme, con mapa en mano, y debía ir al número 40 de la Emdener Strasse. Trastabillar en alemán a manera de turista no servía en este momento; el frío apremiaba y era necesario llegar al destino, por lo menos dejar la maleta y saber que tenía un techo donde dormir. A esta hora era necesario usar el idioma inglés, el idioma de lo práctico, el de los canales de noticias. Please, could you help me with an adress? i’m a tourist. Iba caminando una señora, amablemente le pregunté por la dirección Emdener Strasse 40, la tenía apuntada en la mano.

Ella en un inglés afrancesado me dijo “más te vale no se te pierda la mano”, con tono jocoso. Caminé unos veinte minutos, vi el número 25 y me empecé a acercar al 40. Por fin, luego de dudas y averiguaciones, atiné a timbrar en el único nombre que me sonaba, sabía que era algo como árabe, algo así.

“Hi, i was waiting for you” me respondió el anfitrión de Airbnb. Se llamaba Houssam Haddad. Me conecté a internet y avisé por whatsapp que ya había llegado, que la travesía sin celular desde París a Berlín había sido un éxito; me duché rápidamente y dormí delicioso. Al otro día, primero de mayo de 2017, salí a caminar. Comí una salchicha con mostaza y un pan por 2 Euros, recuerdo que me llamó mucho la atención la diferencia en precios respecto a París. Tenía que llegar a mi destino: la Columna de la Libertad, la Siegessäule, esa columna gigantesca dorada en la que se habían congregado miles de alemanes 20 años atrás en la celebración del Love Parade. No podía creer estar ahí.


Subí hasta lo más arriba que se podía. Se veía toda Berlín. Yo sabía que era festivo, normal, así como también es festivo aquí en Colombia. Lo que no sabía es que había una gran celebración por el día del Trabajo en la Puerta de Brandeburgo, con grupos de rock, de pop, todo muy familiar. Es indescriptible lo que sentí cuando llegué ahí. Había un gran pendón rojo que decía “Wir sind viele, wir sind eins”. Somos muchos, somos uno. Estaba tocando un grupo de pop llamado Einzig und Artig. Compré una cerveza y me senté ahí. El animador gritaba arengas sobre lo felices que debíamos ser, sobre la libertad, sobre la familia. Una lágrima brotó de mi ser.

Fue maravilloso. Luego fui hacia la torre de la Televisión (Fernsehturm) y mientras caminaba, mientras más me maravillaba, tomé esta foto, cerca a Alexander Platz:


Traduce lo siguiente: Cualquiera que pueda leer con el corazón, sabrá lo que es el amor. Es tomado de la grandiosa Ópera (que tanto amo) La Bohéme, de Giacomo Puccini.

Así seguí caminando. Así pasé el primero de mayo, hace exactamente 3 años. Un día del Trabajo en Alemania que nunca olvidaré.

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Literatura de varios países que llega a mi mente

Mil letras han llegado a mi mente estos últimos días, cruzándose con las que ya habitaban antes. Se han hecho amigas las letras ancestrales con las nuevas, las que ya moraban ahí con las neófitas. Así es el cerebro: va recogiendo estímulos y los procesa para luego generar nuevos resultados, como este escrito que leen ahora. Es lo bello del ser humano, su poder de creación. Su capacidad para ver lo bueno en lo malo. Dentro de todo lo que ha llegado los últimos días, hay una bella historia de María Dueñas, llamada “Las hijas del Capitán”.

Como precisamente estamos hablando del ser humano, al ver un libro de 617 hojas la primera reacción es decir -no, qué pereza tan horrible, severendo libro tan largo- pero no, no desfallezcamos ante ese primer obstáculo. Más bien mi consejo está en no pensar en libros sino en capítulos: si veo que el libro tiene 617 hojas pues mi reto será leerme el primer capítulo. Y así va sumando, así voy sumando. Ahora voy en la 213 y quiero más, tengo que leer más: es la historia de tres hermanas que quedan huérfanas en Nueva York, son españolas, su mamá (la señora viuda) las acompaña, tienen sueños, frustraciones. Es impresionante, además está situado en 1938.

Victoria, Mona y Luz deben ver qué hacen. Ellas tienen un restaurante, al que no le llaman restaurante sino casa de comidas, y deben ver si lo cierran o si lo mantienen, ante tanta adversidad. Todo se va mezclando en mi cerebro, además con otro español que acabé de leer: “El mundo es ansí” de Pío Baroja. Este libro narra la vida de Sacha, una señora rusa que se ha visto en bastantes desvaríos amorosos en varias partes del mundo; es aproximadamente en 1912 y su título no es un error. “Ansí” es la forma antigua del “Así”, por lo tanto si están de desparche en estos días de cuarentena y juegan Boggle, la palabra “ansí” es válida y si les sale, pueden terminar sorprendiendo a su crush, a su damisela o a sus padres e hijos.

Mucha literatura española mezclada, así que le agregué algo israelí. Empecé también un libro de relatos de Amos Oz, un bello escritor nacido en Jerusalén del que solo había leído hace varios años un libro llamado “La bicicleta de Sumji”. Esta vez tengo uno de relatos escritos por él, llamado “Escenas de la vida rural”. Empecé con el primer cuento, llamado Herederos. Me sorprendí como en 10 hojas me ilustró el paisaje y la vida de esa otra cultura. Beautiful.

Cada vez más maravillado, retomé el último ensayo que me faltaba de un libro que tengo de Oscar Wilde, llamado “La decadencia de la mentira y otros ensayos”. Precisamente, me faltaba uno de los “otros ensayos”. Puntualmente, se llama “El retrato del señor W.H.”. Es una disertación acerca de los sonetos de William Shakespeare y de cómo en todos ellos hay un nombre por ahí escondido, al que William gran pleitesía y admiración aparentemente le profesaba: un tal Willie Hughes.

Con toda esta amalgama de influencias, británicas, de Israel y españolas, decidí hacer un alto en el camino y compartírselo a ustedes. Es una delicia lo que se siente al leer.

P.D. para hacerle honor al título de mi blog, La vida en Finanzas, hice un video en youtube muy interesante sobre qué debemos hacer a la hora de calcular el precio de una acción. Los invito a que lo miren y se suscriban, ahí en mi canal hay bastante información que les puede servir. Mis abrazos siempre aquí desde el confinamiento. El ser humano siempre saca lo bueno.

Las finanzas y la literatura conviven aquí…..

De encajes y más artilugios del banco

Encajes y Bordados | INSUTEX

Quiero que con este artículo me entiendan mis tías de Cali, las que usen encajes, mi esposa psicóloga, mis primos, mi amiga Dora la que explora, mi amigo Bob (tanto esponja como el constructor), la comunidad de DJs de todos los géneros musicales, George de la selva, Jorge el curioso, los estudiantes de pregrado y postgrado. Todo el mundo. Les hablaré de algo llamado Encaje: por un lado es una pieza de adorno para cortinas y ropas, consistente en unos trazos de figuras abstractas tejidos a máquina. Pero también, dentro de las finanzas, hay algo llamado Encaje. Y para eso les hablaré de algo que se llama “La creación del dinero”.

Hagan de cuenta que ustedes son un banco. La creación del dinero consiste en que llega un señor, quien se puede llamar Luis Eduardo, y les deposita 100.000 pesos en la cuenta; ustedes como banco no se quedan con esos 100.000 guardados sino que se los ofrecen a Jaime a manera de crédito. “Hola Jaime, te presto cien mil pesos a dos años a una tasa atractiva”. Jaime pide prestada la plata para su negocio de empanadas, compra harina y que tales, vende sus empanadas y del producto de su venta consigna cien mil pesos en su cuenta en otro banco. Los del otro banco reciben esos cien mil pero no se quedan con esa plata sino que se la salen a prestar a Margot; No a Margot Ricci sino a otra Margot, para que vaya a San Andrés y traiga mercancía para vender. Ella vende su mercancía, sus pulseras y tenis y de sus ganancias consigna cien mil en su cuenta de ahorros en su banco de siempre. Miren todo lo que ocurrió. ¿había tanta plata en el sistema? digamos que no, todo empezó con los cien mil pesos iniciales, los cuales fueron multiplicados. Eso es la Creación del dinero. ¿Me entendieron? So continuemos.

Es muy poco probable que ocurra, pero ¿qué pasaría si Luis Eduardo retira sus cien mil, luego Jaime también, luego Margot? Sería un colapso ya que no habría con qué responder. Entonces a manera de seguro, de depósito, de garantía, el gobierno exige que de esos cien mil que captó el banco, NO preste todo sino que deje un porcentaje quieto, para alguna eventualidad. Ese es el ENCAJE: hasta ayer era un 11%, o sea que de esos cien mil pesos los bancos deben dejar 11.000 pesos quietos y prestar solo 89.000. Ayer el Banco de la República anunció una medida para dar plata a la economía y es la siguiente: ya no deben dejar un 11% quieto sino solo un 8%. Ese 3% de diferencia vayan, lo pueden salir a prestar. Es básicamente eso.

Otras figuras como CDTs tienen otros porcentajes, los cuales también bajaron pero en últimas es la misma historia. Tías, ¿entendieron?. Bob, ¿entendiste? espero que sí. Sigan usando encajes, esos sí no tienen restricción de porcentajes.

Un CD de 74 minutos y mis 5 libros favoritos

Disco compacto - Wikipedia, la enciclopedia libre

Ya lo sabemos: nada pasa porque sí, todo tiene su razón de ser. Tan solo miremos el Excel y vamos hasta la última celda: es la número 1’048.576. Estoy casi seguro que abrieron el Excel y lo corroboraron. ¿porqué existe ese número de celdas y no 1’045.000 o 863.000, por ejemplo? no es arbitrario, tiene que ver con los números binarios y el almacenamiento de datos. La otra vez alguien me lo explicó por este mismo medio y, sin explayarnos en la matemática a veces aburridora, el hecho es que ese número fue metódicamente planeado por los ingenieros de sistemas, los creadores de todos estos algoritmos. Vamos mejor a un tema más holístico, por decirlo así: ¿porqué un CD dura 74 minutos? Ya todo parece muy lejano, pero antes existían unas cosas llamadas CDs, o discos compactos, y no duraban más que eso. ¿porqué crearon los CDs con esa duración? ¿será que no era posible más capacidad? ¿porqué 74 minutos, una cifra tan arbitraria?

Yo había oído por ahí un chisme y ayer lo corroboré. Resulta que un director de orquesta que murió en 1989, llamado Herbert von Karajan, ayudó mucho durante su creación y él mismo propuso que en un disco de esos nuevos que estaban haciendo debía caber por lo menos la Novena Sinfonía de Beethoven. Esa sinfonía, en su versión grabada en el Festival de Bayreuth en 1951, duró eso, tal cual, 74 minutos. Hay gente que lo niega, ¿qué tan cierto es? no lo sé, pero así lo quiero creer.

Todo tiene su razón de ser y averiguar estas cosas me encanta.

Por cierto, les comparto por aquí mi último video de youtube, en el que hablo de cinco de mis libros favoritos. Esta vez fueron estos, luego vendrán otros. Aquí les dejo el link, les anticipo que está por ahí Crimen y Castigo, uno de Ray Loriga y otros más. No se lo pierdan: son tan solo 8 minutos, pero están llenos de cultura, literatura y diversión, ¿quién quita que luego uno de esos cinco libros les cambie la vida?

Divagaciones, ayudas, monólogos

Pensamientos de TH //: Mirando hacia el horizonte......

He pensado mucho estos días, sobre todo en la paradoja de lo que estamos viviendo: me he dado cuenta que en algunos casos esta época, rotulémosla como de cuarentena o de confinamiento voluntario, como sea, pueden ser incluso más productiva en cierto tipo de personas. Tal vez no en todas. Cada quien lleva sus cosas como quiere o como se le dan las posibilidades. Hay angustias, lo sé. Hay gente que solamente trabaja, no tiene hobbies, por ende genera dentro de sí más conflictos, hay gente que aprovecha el tiempo para solo dormir y estar arropada viendo maratones de series, cuyo término como tal lleva implícito un significado totalmente contrario a la maratón que veíamos, tan exigente físicamente, en la televisión. Mil divagaciones. Pensaba y concluía que el tiempo igual pasa, entonces uno lo puede desperdiciar como quiera, también lo bueno del asunto es que se le puede sacar el jugo como quiera. Se puede ver lo positivo y lo negativo.

Imagino mil cosas, no hay conclusiones, solo interiorizaciones, en últimas nadie puede interceder por uno, sino uno mismo. Podemos solo chatear e igual el tiempo pasa; podemos mirar un paisaje o decir que estamos aburridos. Me gustan los monólogos interiores, es un ejercicio lindo plasmar en la pantalla, en el cuaderno, lo que uno va sintiendo, tratando de ponerle algo de picante, de sal o de dulce. La vida no es más que tomar algo y sonreír, a veces solos o con alguien, no siempre hay que estar con gente, no siempre hay que estar haciendo chistes, se vale la cultura, se vale mucho, existen cosas llamadas libros, que tal vez ahora lucen distantes, incluso en adultos profesionales estructurados; a veces el arte se esfuma de las mentes lógicas, a veces solo se deja la música para las fiestas, siendo que la música siempre está ahí. Retumbando.

No todos tienen las mismas oportunidades, sí, pero a veces eso es un escudo. También no todos aprovechan las oportunidades, no todos se dan para sí la posibilidad de inmiscuirse en la cultura, en la sapiencia, en querer aprender algo más, en ir un paso más de lo que simplemente toca hacer. Aprender un idioma, leer sobre biología si somos abogados, o sobre derecho si somos biólogos. La excesiva erudición unilateral tiende a ser nociva, tiende a ser para unos pocos.

Hay que ayudar en algo. Démosle play a la música, abramos ese libro que está por ahí guardado. El arte está ahí.

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