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Cumplimientos t+0 y Elecciones t+3

 

Es curiosa y agradable la terminología referente al plazo para el cumplimiento de una operación: por ejemplo si algo se cumple hoy mismo se dice que se cumple t + 0, o sea a cero días de la negociación. Hoy mismo. Sin embargo, si se habla de una operación que se realizará mañana se dice que es t +1; si es dentro de 20 días será t + 20, y así sucesivamente. A veces lo aplico en la cotidianidad y digo que me veré una película t + 3 o si alguien cumple años y faltan dos días podría decir “ole, amigo, cumplirás años t + 2”. Ya si se me olvida el cumpleaños deberé decir Feliz Cumpleaños fecha valor o con cumplimiento extemporáneo, qué sé yo. Así es la terminología de plazos que se aplica en las finanzas y en la vida diaria.

 

Ayer, o sea t – 1, tuvimos subasta de títulos, aunque ya les había dedicado un poema que motivó la risa en varios lectores, así que eso ya es tema acabado. Es periódico de ayer. También vi que Fedesarrollo publicó el dato de confianza de los comerciantes en Colombia: siempre es interesante ver cómo se comporta. Esta vez fue de 28,7; ha aumentado y eso está muy bien.

 

Tendremos elecciones con cumplimiento t + 3, unas elecciones que se realizan con la expectativa de llegar a un mayor bienestar en algún futuro, en un t + algo. La idea es no esperar hasta el + infinito a que eso llegue. Ojalá el bienestar no se cumpla con sobregiro.

 

 

 

poema ecuóreo sobre el Bid To Cover

 

Ayer la dinámica del mercado fue para abajo en tasa; resulta y acontece que los julios del 2024, los que aun siguen siendo los más líquidos, fueron demandados y su tasa de valoración bajó del 6.14% al 6.10%. Terminaron cerrando al 6.129%, además hoy hubo subasta de Tes de corto plazo al 4.62% por valor de 250 mil millones y un bid to cover de 2.44 veces. Aprendamos que “Bid to cover” es la división entre las posturas y lo adjudicado. Es como decir que la gente demandó 2.44 veces lo que se colocó, por lo tanto entre más alto dicho dato, pues más exitosa la operación.

 

Hablando de subastas, hoy habrá otra subasta pero de Tes en Tasa Fija por valor de 700 mil millones. Estaré muy pendiente de a cómo corta, bid to cover y demás.

 

Hace poco aprendí una nueva palabra: ecuóreo. La escribí y el corrector no me la subrayó en rojo, la aceptó sin ningún aspaviento. El corrector ya la conocía. Son esas palabras bellas, no tanto por su significado sino por su sonoridad. Si yo le digo a alguien que es ecuórea no dice mucho: es decirle que tiene que ver con el mar. Los animales ecuóreos son los animales marítimos. Se me ocurrió por lo tanto un poema:

 

Oh, mercados ecuóreos, que hoy nos traen la subasta; De títulos estentóreos, la tasa fija al portafolio basta;

 

Palabra rara esta, ecuóreo

 

Buena suerte para hoy.

 

¿Siempre los precios cambian por alguna razón?

 

Ayer realicé unos sondeos a los índices de acciones de Estados Unidos y me di cuenta que el Dow Jones creció 1.21%, cerrando a 25.013 unidades. Otro índice más extenso en sus componentes, el Standard & Poor’s 500, también aumentó pero en menor proporción: aumentó un 0.74%. De ahí surge algo que siempre me he preguntado, mirando todo desde arriba como un espectador ubicuo, analizando los movimientos diarios desde una perspectiva de un niño que no sabe nada: ¿siempre que sube el precio de algo es por algo?¿siempre que se baja es también por algo?¿no puede haber algún momento en que los movimientos solo se den porque sí?

 

Siempre me lo he preguntado. Si la acción de Ecopetrol, por ejemplo citando la más académica y mainstream del universo, se sube 20 pesos en un día, ¿esa subida sí corresponde a una valorización concienzuda de parte de los compradores referente a que Ecopetrol tiene mejores perspectivas a futuro? Si al otro día baja 2 pesos, ¿entonces la perspectiva ya no es tan buena? En otras palabras: ¿la perspectiva sobre una empresa grande sí puede cambiar en la mente de los compradores de un día para otro o a veces los movimientos se dan solo porque sí, porque alguien compra por comprar y otro vende solo por vender?

 

Piénsenlo, no es algo tan absurdo. Para maridar esta duda, esta inquietud ideológica, les dejo algo que probé el viernes en mi restaurante favorito de Bogotá: Ocio. Pidan esta entradita: pandeyucas chocoanos con suero costeño y cilantro. Luego me ofrecieron un ají de ojo de pez y un arroz endiablado.

La locura. O más bien la lucidez. Ya no sé cuál es cuál

 

Los bonos Yankees y la ridiculez como arma pedagógica

Ayer un bróker del exterior, con sede en Estados Unidos, me contaba vía chat de Bloomberg que estaba cotizando COL45s. Traigo a colación esto porque me parece interesante que conozcan esta dinámica: los COL45s son bonos que emite el gobierno colombiano pero afuera y en dólares. Estos TES que se emiten afuera tienen el nombre de Bonos Yankees. Me surgió la duda de cuál sería su tasa ya que en verdad no sabía, averigüé, coticé y es aproximadamente 5.243% en dólares. Es decir, para que nos formemos una idea, los bonos colombianos de 27 años rentan un 5.243% en dólares; mientras tanto, los de Estados Unidos a 10 años rentan un 3.12%. Cultura general que llaman. Yo lo llamaría sapiencia o más bien Joie de vivre.

 

Ya sabemos entonces cuáles son los Bonos Yankees. Todo esto, hablarles de petróleo a 72 dólares, hablarles de activos financieros pero también de anticuchos hace parte de un concepto al que he denominado La Ridiculez como Arma Pedagógica. De todo esto algo queda y nos lleva a otro término que también me gusta mucho y que es una utopía: la Perfección. Mario Benedetti dice que la perfección es una pulida colección de errores. La enseñanza de todo esto, por ende, es no tener miedo a equivocarnos, los errores de verdad nos sirven mucho para aprender de ellos.

 

Con todo esto, con literatura de Günter Grass bajo el brazo y con la alegría de respirar, quiero agradecerles a unos estudiantes que ayer me dieron unos chocolates, muy lindo detalle. Mayor incentivo no hay, no puede haber. Los extrañaré.

Desayunos trendy y almuerzos de coyuntura

Ayer el día transcurrió entre desayunos académicos valiosos y almuerzos coyunturales económicos provechosos. Mucho. Por un lado debo contar que la primera comida fue un plato al que yo bautizaría como La Reinvención de la Tortilla Española. Tortilla Revisited. Hubo frutas, rico café y variedad de panes. Además mi #OOTD era un vestido con la distancia perfecta entre el puño de la camisa y la manga del saco, esos centímetros que marcan la diferencia. El código de vestir no era obligatorio, no era impuesto; eso hace que la elegancia sea real y legítima. Ahí sí hay elegancia. Hubo bufandas largas negras y mucha clase.

 

En el almuerzo, a medida que el expositor nos hablaba de la coyuntura económica, del Dane, de presidentes, de precios y de petróleos, me servían un pollo deshuesado con salsa BBQ y ensalada con crôutons. Fue un día de subasta de UVRs, en el que se lanzaron al mercado 350 mil millones de pesos entre títulos de Febrero de 2023, Marzo de 2027 y Abril de 2035. Las tasas de corte fueron 2.589%, 3.279% y 3.774% respectivamente. También vi tasas y dólar al alza, manifestándose en que los julios del 24 quedaron al 6.045% y la paridad con el peso colombiano quedó en 2.865,65.

 

Así como aquí en Colombia sacaron datos de Producción, allá en Estados Unidos también salió que la producción industrial creció 0.7%. Los datos sirven, más que para mostrar signos de la economía y para ver su evolución, digamos que sirven más como combustible, razón y argumento para comprar o vender un activo. Así es la realidad. Los datos como pretexto.

 

Esta fue la vida de ayer. Luego les contaré lo que acontezca hoy, seguro Anja Schneider y el frappuccino ocupará gran parte de mi mente.

 

Los clichés, el azadón y los Converse en la política

Primera escena: un candidato, no es relevante si es hombre o mujer o indeterminado. Quiere ser alcalde o presidente. Entonces resulta que el tema del día es la juventud, el foro con los jóvenes. El infomercial, publicidad o las vallas publicitarias muestran al candidato con cara de circunspecto, sonriendo y, claro está, debe estar acorde con la juventud, entonces viene el trillado término de los millenials, los centennials y que los nativos digitales, que nacieron con la internet bajo el brazo y que debemos estar acorde con la nueva generación. Por lo tanto, como les decía, el publicista se ingenia para promocionar la campaña a un muchacho con audífonos en la cabeza, no importaría si son aisladores de sonido como los Bose o si son los normales Sony redondos negros, no importa, importa es que tengan audífonos. “Sí, jefe, pongan a un muchacho con audífonos, también debe tener un jean desteñido o roto y unos Converse”. Lo muestran con cara de preocupación pero al lado aparece el candidato o candidata con una cachucha al lado, seguramente con Converse (¿en serio Converse?) y diciendo que es el candidato de los jóvenes, perdón perdón, de los millenials.

Segunda escena: Ahora el subject es el campo. Entonces vuelve a jugar y a aplicar sus técnicas el señor publicista. No sé si esto es de autoría del candidato o del publicista, en fin. Entonces claramente dentro de los objetivos el candidato debe mostrar empatía con la gente, por lo cual aparece sudando con unas botas Machita y con un azadón, qué sé yo. Ya no es millenial ni audífonos ni nada: ahora él o ella es polifacético entonces está abrazando a Don José o a Doña Yolanda, baila con ella algo de joropo, se ríe, se mete a la cocina, coge un cucharón y prueba algo del sancocho que doña Yolanda o Don José está preparando. Entonces supongamos un slogan (o eslogan para ser más hispanos): yo soy el candidato del campo y cocino el porvenir del país. No sé, algo así.

Tercera escena: ahora el tema es el deporte. Vuelve y juega, literal. Hay un partido, o están en algún coliseo o en alguna cancha comunitaria. Entonces el candidato o candidata se pone la pantaloneta y coge unos guayos bien bacanos e intenta mantener la pelota en el aire. Dice algo de Messi o de Cristiano Ronaldo o echa el chiste épico: sí, que sí era gol de Yepes. El publicista propone algo como “esta vez me juego este partido por mi tierra”, porque no hablo solo de Colombia, esto puede ocurrir en cualquier lado. Supongo y quiero creerlo.

Es lo que yo llamaría las empatías afectadas. Los clichés, lo iterado, lo predecible. O como dijo Otto von Bismarck: “Nunca se miente más que después de una cacería, durante una guerra y antes de las elecciones”. Más bien pondré música en mis audífonos aisladores de sonido, es más interesante y legítimo.

El Inemuri y las modelos

 

No sé si fue por la aquiescencia de Fitch, por alguna expectativa de algún operador o por la visita académica de algún Nobel de Economía, en verdad no sé exactamente porqué (nunca se sabe a ciencia cierta), pero ayer los Tes devolvieron algo de su subida, es decir se bajaron de tasa, se subió su precio, fueron comprados. Los más famosos cerraron al 5.977%, el dólar cerró a 2.818,50 pesos colombianos y también vi por ahí que publicaron el IPC de Estados Unidos: el IPC de allá está al 2.5% anual.

 

Estados Unidos, país en el que se crearon los cosméticos BeneFit, cuya utilidad, glamur y publicidad me encanta. Existe un kit llamado Head Over Hills, una pequeña esfera rosada muy coqueta, que contiene varios productos para la piel. La regalé y la recomiendo. Todo esto lo hago tratando de no quedarme dormido; o más bien quedándome dormido en lapsos pequeños, por pocos segundos, para recobrar energías.

 

Y es que sí, no hablo de siestas de 20 minutos ni mucho menos. Muchas veces yo cierro los ojos, me duermo 5 segundos y quedo descansado. En el tren, hasta parado o en el metro. Pensé que era el único pero vi que en Japón existe un término llamado Inemuri: Es estar presente mientras se duerme, es un hábito que hacen allá. Bueno, pues puedo abrir la franquicia del Inemuri en Colombia.

 

Estados Unidos también es un país de modelos, pero nunca como la que vi hace un par de días. No sé quién era, seguro era modelo de Benefit.

Dólar a 2.777,55 : un dato cabalístico

Ayer vi poco volumen operado en los mercados financieros colombianos, un volumen que dejó unos cuantos cierres cabalísticos y no cabalísticos. Lo anterior se refiere a cierta tendencia que tenemos algunos (me incluyo) por ciertos números en especial, bien sea para bajar escaleras (contándolas de 3 en 3, o de 6 en 6 por ejemplo), para imaginar compases (no sé, de 7 beats en 7) o para ponerse stops (“viejo tales, yo me stopeo, o como decía un amigo, me estropeo al 5,999%”, digamos).  Entonces ayer los julios del 24 cerraron al 5.98%, cifra para nada cabalística, muy normal, pero el dólar a la 1pm cerró al majestuoso, hermoso, cabalístico y monumental 2.777,55. Cerró a 2.777,55 pesos, a este número le moldearía una estatua de mármol.

 

Como les digo, nada más subjetivo que lo cabalístico. Todo depende del punto de vista, de qué lado estamos. Osiris, por ejemplo, para un historiador representa el dios egipcio de la resurrección y la fertilidad; para mí representa una marca de zapatos, diría yo que los dioses de las belleza en ropa para pies, unos que uso y que han visto por ahí; sí, los de Dubfire, tan lindo que suena pronunciado Dubfire.

 

Por ejemplo, estudiaba por ahí unas cosas y hablaron del principio del tracto sucesivo. Me asusté, pensé que había agarrado por error un libro de Medicina, el Harrison, pero no; ese es un término para referirse a que cada título debe tener, por decirlo así, su historial, su tracto, su sucesión. Muy cabalístico.

 

Los que andan a caballo también compran dólares a 2.777,55. Pero eso es más bien caballístico.

 

Lo facultativo y lo obligatorio

Luego de trancones engorrosos debido a cancelaciones de conciertos de Don Omar, luego de bastante estudio, volleyball y luego de imaginar historias que entremezclan pasado con futuro, luego de vivir tantas cosas en mi mente y en la realidad, una realidad que no siempre es tan real, luego de que el cerebro filtre lo que necesita, ya que no todo el 100% de lo captado es ni asimilado ni aceptado, vengo por aquí a contarles lo ocurrido el viernes financiero. El viernes ocurrió algo extraño e inesperado: los títulos considerados más líquidos en Colombia, los que más generan voz a voz y preguntas, operaron por debajo del 6%, cerrando al 5.97%. Cuando se rompen niveles teóricos y numéricos, la mente rompe niveles psicológicos. Cada quien rompe sus propios niveles técnicos y personales.

 

Está lo facultativo y lo obligatorio, dos aspectos de la vida cuya decisión, si bien depende del entorno, en últimas dependerá de la persona; dependerá de cada quién qué es verdaderamente facultativo y qué es verdaderamente obligatorio.

 

Luego del rompimiento de niveles de Tes por inflaciones bajas, Z-spreads, implícitas, sorpresas y gaps, a la 1:15pm, degusté un arroz vasco del otro mundo, mientras me acostaba en el restaurante; le pregunté a la mesera si podía hacer siesta, ella dijo que sí, que a veces algunos clientes lo hacían; mezclé vinagre balsámico con aceite para el pan, mordí con los ojos cerrados las aceitunas, me sumí en el placer de la gastronomía. Fue una experiencia deliciosa, ahí rompí unos cuantos niveles del buen gusto.

Abril: sus danzas y sus lluvias líquidas

fuente: youtube.com

 

Hoy recurriré al ancestral adagio de Abril lluvias mil, un adagio que fue aplicado conmigo anoche luego de mis labores nocturnas de martes por la noche de la noche nocturna y redundante del universo universal, un adagio que fue mezclado con un Dancing in the rain de Debbie Reynolds o un Someone in the crowd de La la land. O con Mary Poppins. Al principio la mojata y la bailata fueron a regañadientes, luego todo empezó a fluir y al final todo terminó en Dancing in the dark, con pizza de sorpresa incluida. Hasta podría acuñar un nuevo refrán: Abril zapatos mil, o para estar acorde al Instagram, Abril shoe-fights mil.

 

El dólar sigue abajo, incluso ayer cerró en 2.778 pesos, quedando para hoy la TRM oficial en 2.778,27. Sepamos que los Tes de junio de 2032 cerraron al 6.91% y los de julio de 2024 al 6.07%, sin mayores contratiempos. Estuvo todo quieto y sin emociones. Tengan en cuenta dos cosas: ayer hubo subasta de Tes cortos al 4.629% y hoy entrará plata al mercado, 397 mil millones de pesos, porque pagan intereses los UVR de abril de 2035. Entra más liquidez al mercado, sí señores.

 

Y sí, liquidez. Se manifiesta en que ayer quedé líquido, totalmente empapado. Liquidez mil. Luego llegué y oí la canción del momento: “The beat” de ZDS featuring Will Clarke. La locura: para bailarla bajo la lluvia y con mucha liquidez. Eso no es redundancia.