Memorias del Congreso Parte I – Jueves y Viernes

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 Hola:

Para dejar constancia escrita de la inmensa satisfacción y con el fin de compendiar todos mis apuntes, quiero narrarles lo vivido, aprendido y sentido durante el Congreso Gastronómico de Popayán, celebrado hace unos cuantos días. Aparte de manifestar lo rico que es estar allá, haya el evento que haya, me centraré netamente en las actividades de esos días.

Todo empezó el jueves por la noche con el acto de bienvenida. Conseguí hacerme en un buen puesto y como en todo evento hubo palabras iniciales. Con estas palabras uno se empieza a animar, ve la gente, el calor humano que se empieza a gestar y todo va encajando hacia donde debe ser. Hubo dos reconocimientos a dos personajes, varios aplausos y de ahí salimos a pie hacia el Club Popayán, sitio en el que disfrutaríamos del cocktail de bienvenida. Rescato y recuerdo el ceviche de corvina y maracuyá (por cierto amigos de la RAE, ¿al fin cómo es? ¿Cebiche, ceviche, seviche?), además del pulpo con tabule de quinua. Qué cosa tan deliciosa, servido en porciones pequeñitas, en copas. Todo maridado con un par de mojitos. Varias fotos por allí y por allá. Hubo más comidas pero eso fue lo que yo probé.

VIERNES

El viernes empezó la parte académica, sobre la cual tenía muchas expectativas, todas rebasadas con creces. Todo empezó con este número: 9.162. Nueve mil ciento sesenta y dos. Nadie adivinó a qué se referían: Esta es la distancia en kilómetros entre Popayán y Bélgica, país invitado. País, o Reino, de 600 cervezas y, según el expositor, con el menor número per cápita de Mc Donald’s del mundo. El expositor, funcionario de la embajada belga, habló sobre los speculoos (una especie de galleta), sobre el monumento al Átomo y varios temas más.

Siguieron varias conferencias, siempre con temas interesantes, la necesidad de proteger lo propio de cada producto, también la necesidad de reivindicar el café como producto gastronómico; se habló también del error que cometemos al querer idealizar otras cocinas ya que con eso estamos pordebajeando la nuestra. Es cierto, no todo puede ser Chateaubriand y sushi, qué sé yo. Lo exótico y externo no debe estar por encima de lo autóctono e interno. No debemos tener vergüenza étnica.

Hubo una charla muy curiosa, relacionada con la Entomofagia. La anterior palabra significa Comer Insectos. Así como aquí comemos hormigas culonas, allá en México arman sus tetelas y sus memelas (ambas tortillas) con gusanos como el del Maguey y los chinicuiles. Todos estos son fuente de proteína y con ellos buscan hacerle frente a la desnutrición. Están también los escamoles (unas larvas de hormiga) y los Axayácatl. Me detengo aquí en esta última palabra, difícil de escribir por cierto. Estos son unos bichos que, según la tradición, regalan en las bodas a los que se casan, ya que tienen fama de ser afrodisiacas. En aras de la mezcla de culturas, imagino estas Axayácatl maridadas con los tragos de Guapi que vendían en el parque Caldas, poniendo como ejemplo el popular Arrechón. Podría ser una bomba colombo-mexicana.

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Eran las 12 del día del viernes y aún faltaba bastante por ver. Tuve la fortuna de conocer, previamente en redes sociales y ahora en persona, a la conferencista que continuaba. Ella se llama Sylvia Ramírez y es coach de Felicidad y Marca Personal. Es una gran persona, transmite una energía muy bella y habla muy bien. El tema era “Lo que su recetario está tratando de decirle sobre su felicidad”. Dentro de todo lo que vi ahí hubo muchos mensajes positivos: no debemos guardar nuestros sentimientos, debemos soñar, de lo que somos la vida nos manda más, la felicidad no es algo que se obtiene sino que se le pone a las cosas, y debemos ser agradecidos. Todo esto es cierto. Sin embargo, bajo mi punto de vista quiero resaltar tres cosas dichas por ella que me marcaron y me hicieron tragar saliva. Hago un amplio paréntesis aquí:

  • Ella decía que paráramos muchas bolas a lo que hacemos cuando estamos tomando del pelo, probablemente a eso nos debamos dedicar toda la vida.
  • Hay una frase del desapego relacionada con la gastronomía: “la masa debe estar en el horno lo que debe estar en el horno, todo lo que debe estar en el horno pero solo lo que debe estar en el horno”. Es decir, todo debe durar lo que debe durar, no debemos atarnos ni añorar tanto.
  • Algo del idioma español que ella mencionó (además que amo el idioma español): en inglés por ejemplo solo existe el verbo “To Be”, en cambio aquí ese verbo se divide en “Ser” y “Estar”. No es lo mismo ser que estar, siempre yo también lo he pensado. Podemos ser felices sin necesidad de estar siempre contentos, eufóricos y dicharacheros.

Aquí me detengo con un último ejemplo: Sylvia mencionaba que hay una especie de pan llamado Casabe. Tiene como base una yuca que es venenosa en su versión cruda. Hay que hacerle ciertas preparaciones y cocciones para que deje de ser venenosa y se convierta en ese rico pan. Es una linda analogía de cómo podemos quitar todo ese veneno y lograr un buen producto, algo delicioso en nuestras vidas.

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Luego en el hotel Monasterio fue el almuerzo con todo lo relacionado con Bélgica. Deliciosas entradas, con jamones de una región boscosa belga llamada Ardenas y un ceviche con cerveza de frutos rojos marca Liefmans. Rica la cerveza pero más rica que esta de frutos rojos fue la que vendría a continuación: la Delirium Nocturnum, más oscura y con más grados de alcohol. El plato principal se hizo famoso por su nombre: Pájaro sin Cabeza. Era con carne de res y una salsa deliciosa medio dulce. Purés de papa también por ahí y un postre de chocolate amargo con merengones delicioso, además muy agradable a la vista. Si leen esto con un buen antojo en las horas del almuerzo o previo a la comida, auguro y vaticino impulsos intempestivos hacia algún restaurante.

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Luego hubo paseos vespertinos por el parque Caldas, saludos, fotos y fuimos a la cata de caviar ya entrando la noche. Impresionante esta cata, con maridaje de vinos blancos de sabor neutro para no opacar el sabor fuerte de los huevos de esturión. Me explicaron muchos procesos en la recolección de este caviar, algo que explica el costo tan alto que tiene. Tip: caviar es solo esturión, hay huevos de otros peces como del salmón, pero esto no se llama Caviar en el estricto sentido de la palabra.

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