MAnk, máquinas de escribir y cripetas

Con el objetivo de propender por una mayor difusión de cultura, por las ganas de transmitir, de generar conocimiento, de motivar cejas enarcadas o para generar sonrisas, pongo aquí mi mente en piloto automático, mis manos con los dedos listos a la prestidigitación aprendida en mecanografía, algo que nunca se me olvidó. Yo llevaba la máquina de escribir al colegio, creo que era el único que sí hacía las planas, podría jurar que todos los demás hacían el “aaa-ñññ” con los dedos índices. 

Si quieren reír, les transmito una descripción que sobre un señor Lancaster hizo Christopher Isherwood en uno de los varios libros que voy leyendo, se llama “Desde lo más profundo”. Y sí, Christopher es británico, tiene ese tipo de descripciones mordaces que solo las he leído en libros británicos decimonónicos. Es un placer sensual leer lo que estoy leyendo. Dice así: “Las comisuras de los labios le tiraban hacia abajo, dándole un ligero parecido con un tiburón, aunque no un tiburón peligroso, ciertamente no de los que comen carne humana”. Jajaj, ¿qué podría estar pensando Christopher al escribir esto? Directo al frenocomio. Les transcribo otro ejemplo, otra faceta de la descripción que hicieron sobre este señor Lancaster, a quien a estas alturas ustedes ya lo deben estar imaginando: “Su nariz era larga y roja, con una insinuación de humedad en la punta..”.No escribo más, pero lo que continúa es mucho más agudo y ácido.

En cine vi Mank, la historia de Hermann Mankiewicz, un guionista de cine en los años 30s, luego de la Gran Depresión. Es en blanco y negro y precisamente cuenta cómo llegó este señor a idear el guion de Citizen Kane, la joya del cine de Orson Welles. Dicen que Mank fue el que la escribió y Orson Welles recibió inmerecidamente todos los créditos. Ni idea. Por cierto, deben verse Ciudadano Kane, es una joya del cine en verdad. Recordé esa época luego de la Gran Depresión. Recuerdo que el cine estaba floreciendo, Hollywood nacía, la gente de clase media en Estados Unidos no tenía dinero y en esos estados rurales de allá lo más barato era el maíz. Entonces la gente empezó a ir a los cines pero vendían lo más barato. ¿Qué era? unas pepitas de maíz que explotaban, algo que luego se llamaría Palomitas de maíz. Pop corn. Crispetas.

Y sí, por eso es que comemos crispetas en la actualidad en los cines. Todo viene siempre de algún lado. O sino que lo diga el cara de tiburón (risas de cine mudo).
Todo. Toda la locura, la literatura, los mejores zapatos y el mejor techno, solo en mi instagram @kemistrye
LA VIDA ES SOLO UNA. ES LA VIDA EN FINANZAS.

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