Teñirnos de normalidad

Hace poco leí algo sobre una investigación que me encantó: sepamos que existen dos versiones de la Mona Lisa así como la conocemos, una llamada La Primera Mona Lisa, que está en el Museo del Prado en España, y la famosa Gioconda, la que todo el mundo tiene en su mente, que reposa en el Museo de Louvre. Con unos años de diferencia, dicen que la “primera” fue pintada por un discípulo de Leonardo da Vinci, mientras que la parisina sí está pintada por él. Son suposiciones, averiguaciones, ¿Quién puede saber exactamente cómo fueron las cosas? Bien dicen por ahí que la Historia es un gran acto de fe. Solo debemos tratar de creer que los hechos fueron así.

Lo curioso es que muchos quedamos atónitos ante su simpleza. Dejando el talento a un lado, y el talante también, sabemos que es un cuadro hermoso pero simple. Diríamos que la ropa que lleva la Mona Lisa es sencilla, no tiene aditamentos, no lleva joyas. ¿Sencilla? ya veremos que no es así.

Precisamente, la forma de mostrar la elegancia en esa época estaba dada por la calidad de las telas y los colores. Bien sabemos que no era tan fácil teñir una prenda; Era de alta alcurnia el hecho de poder teñir los ropajes con colores sofisticados, y aparentemente estos colores de la primera Mona Lisa eran sacados del árbol de hec, el cual fue “descubierto” en Centroamérica. Así que mostrar esos colores era una muestra de prestigio, algo a la que no todo el mundo podía acceder. Aparentemente, los Médici encargaban a varios asistentes, comerciantes y tintoreros a probar nuevas tendencias, nuevas tintas o técnicas que llegaran de otros lugares. De esta manera, en un mercado florentino, encontraron esas tintas. Luego en el otro cuadro, esa seda negra que lleva la Gioconda era símbolo también de máxima elegancia, de hecho el negro sigue siendo imperecederamente símbolo de sobriedad. Nada de joyas, no eran necesarias para mostrar la clase.

Todo esto me llevó a pensar cómo sería la vida diaria en esa época; todos tenemos claro que debían comer, vestirse y construir casas para dormir. Pero, ¿el lujo? ¿las tendencias? ¿A quiénes en algún momento les nace la idea, ya no solo de crear un camisón para taparse, sino de ponerle el color de los pájaros, del cielo, de las plantas que conviven con ellos? Es fascinante. Como gran coincidencia, luego de leer todo esto veía The Chosen, la gran serie sobre la vida de Jesús, y van apareciendo unas señoras poniendo unas telas en agua, como lavándolas, y empezaron a echarle un polvo de colores, con el cual iban quedando teñidas. ¿Qué le echarían ahí? ¿A quién se le ocurrió?

La vida se va creando a partir de los hábitos. Los hábitos hacen la vida. Algo que vemos ahora muy normal, antes era una gran novedad y exclusividad. Usar Excel para nosotros es normal, buscar algo en google es usual, prender el televisor y que de una salga la imagen nítida no nos sorprende, pero debemos saber que todo eso antes o no existía o se hacía de una forma rudimentaria.

Vemos que las gafas de Apple Vision Pro son la gran novedad, ya hay varios videos de gente usándolas por las calles, incluso manejando carro o en el gimnasio; claramente ya ha habido otros atisbos de gafas de otras marcas, que pues no han tenido tanto éxito, tal parece que con Apple sí será todo un suceso. Ya luego seguro hablarán con la Mona Lisa, bien sea la primera, la segunda o hasta la tercera. Dentro de varios años me estaré riendo de este artículo, ya luego esa exclusividad estará teñida de normalidad. Seguro estaré, eso sí, vestido de negro

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