Huevos de gallina fina

Hace varios años, no en la ciudad que vivo actualmente sino en otra, iba a almorzar un sitio que tenía muy buena sazón; casi siempre iba, me gustaba el ambiente pero lo que más me llamaba la atención eran los calificativos que le daban a los platos. Una vez fui, no a almorzar, sino a desayunar, entonces me acerqué al buffet y le dije al muchachón:
-¿Qué tienes para desayunar?-
-Huevo de gallina fina- me respondió con una seriedad tal que me dejó desarmado. O sea, uno responde serio cuando se refiere a que el pollo está horneado, eso es incontrovertible, pero de ahí a que alguien me asegure que la gallina es fina me dejó perplejo. No pude evitar soltar una leve sonrisa, le pregunté que cómo venían, es decir de qué manera podrían ser cocinados unos huevos de gallina fina para que no perdieran su finura, para que no llegaran a convertirse en huevos de las gallinas del vulgo.
-Se pueden revueltos, en cacerola o cocidos-
-Amigo, tráeme más bien un café con leche, gracias- le dije.
Me quedó sonando eso, me quedó sonando cómo en la mercadotecnia, en redes, en mil partes, se usan adjetivos muy chistosos. Al cabo de varios días volví y el señor, bastante gracioso en su rictus, me ofreció de almuerzo “picada bogotana”. Le pregunté que cuál era la picada bogotana, a lo que me respondió: “mira, tiene chunchullo, bofe, costilla….”. “Tranquilo amigo, no hace falta, dame más bien un pollo al horno”.
Me quedé pensando, no tanto en el mesero, sino en la dueña o el dueño, supongo que dirían algo parecido a esto:
-Desde hoy vamos a ofrecer desayunos. No ofrezcamos cualquier huevo, qué jartera el huevo común y corriente- diría la gerente, perdón, la CEO del restaurante.
-Mamá, yo estoy haciendo un curso de marketing en la universidad. Mira que para vender, por ejemplo en un proyecto inmobiliario que están construyendo, en las fotos ponen familias sonriendo, un papá fortachón y pintoso, dos niños divinos felices porque pues no pueden estar tristes en la publicidad de un proyecto inmobiliario. Sí, yo he visto eso. Se me acaba de ocurrir algo revolucionario, ¿porqué no dicen que no son huevos de gallina normal sino de gallina fina?- Algo así podría decir el hijo.
Y sí, siempre recuerdo eso. No hablaban de pollo, sino de aves de campo. No decían salsa de tomate, sino katchup. Katchup en un restaurante de aquí. Seguro volveré y pediré cubitos finos de procesamientos avanzados de soya; perdón, tofu.
Recuerden que todas mis historias están en http://www.lavidaenfinanzas.com y en el instagram @kemistrye

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