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Las hijas del agua y Henry James

Ayer miércoles estuve en el live que hubo en Youtube del lanzamiento del nuevo libro de Davivienda. Todos los años Davivienda, o pues el grupo Bolìvar en general, saca un libro de pintura, de arquitectura, en fin, de todo tipo de cultura. Esta vez es un libro hermoso con fotos de Ruven Afanador y pinturas de Ana González, llamado “Las hijas del Agua”. Entonces el live era con Héctor Abad, sí, el de “El olvido que seremos”. Él entrevistaba a los dos artistas. Fue un momento muy bello, transmitieron un video muy lindo sobre el libro. Había muchos paisajes bellos colombianos, tribus, ríos, cultura. La clave aquí es cultura. Espero de todo corazón tener en mis manos ese libro y deleitarme viéndolo. 

Claramente me acordé cuando vi la exposición de Ruven Afanador por allá como en 2012, no me acuerdo, en el Museo de Arte Moderno de Bogotá. Aquellas épocas, tenía las patillas larguísimas tipo Liam Gallagher.

Viajé al pasado. De hecho, sigo viajando al pasado con un libro que llegó de último en Diciembre, llegó colado, así como quien no quiere la cosa y se me convirtió en uno de mis libros favoritos de 2020. Es de Henry James y se llama “La lección del maestro”. Me rindo ante Henry James, me muero por él. Bueno, también me rindo ante Lily James, la protagonista de la versión 2020 de Rebecca. Me rindo ante un grupo de dream-pop llamado “The Know”. No quiero atiborrarlos de datos, todos los doy dosificados en mi Instagram @kemistrye para que ahí sí lo vean. Dream-pop y Henry James.

Como dice Henry James en mi nueva locura adquirida, “a ella le agradan las celebridades, ya sean incipientes o predominantes”. Todos somos celebridades, si queremos. 

Desfilemos.

Buscando en la despensa mental

“Investigando en los intersticios de la intimidad de un autor es tal vez como el narrador descubre el modo en que escribe una novela”. Anoté esta frase y me la quedé para mí, la quise absorber. Eso referente a la intimidad del autor me gusta mucho. Es la introspección: algo más promisorio que la conversación.

Por lo tanto quise mostrar mi intimidad a la par de la escritura, quise hacer el ejercicio de teclear en mi computador sin ninguna idea preconcebida, solo escribir por escribir. He hecho ese ejercicio varias veces, sale a florecer el monólogo interior y me doy cuenta que hay ideas que quería expresar pero que estaban dormidas, andaban levitando en algún limbo.

Pensaba en que hay días planos, hay días en los que no ocurre nada, pienso que no hay días en blanco, todos los días sirven, todas las lecturas sirven, sin embargo un día en el que no leemos o no nos nutrimos de alguna manera, podría decir que son días inanes. Venía de oír música en mi cueva. Mezclé unas tres canciones, solo basado en la aleatoriedad que el sistema me proporcionó al mandarme tracks con la misma velocidad.

Escribir da más frutos que conversar.

Y sí, no es que la música haga la vida con la gente a mi alrededor más llevadera. No. Más bien hace la vida llevadera. La hace llevadera. No concibo la vida sin música. Miré a mi lado derecho y me hizo ojitos Henry James, con su libro “La lección del maestro”. Ya me lo empecé pero va lento, porque va ganando Nuria Amat. ¿Qué es enseñar? ¿qué es una nota? Siempre pensaré que la nota es lo de menos, he conocido gente hermosa, amo las matemáticas pero los libros, soy alfanumérico, tomo leche saborizada de vainilla y miro mi tablet. ¿Tableta? No, digámosle tablet, no me gusta los anglicismos pero a veces se tienen que usar. En un chat de gente atávicamente cercana, mencionaron una fritadora de aire; ¿porqué? se debe decir air fryer, así se llama el producto. Cada nombre como debe ser. Mientras tanto suena techno, la vida es techno.

Y la moda importa, la belleza importa. Oscar Wilde lo tenía muy claro. Elaine Dundy también. Expresar lo que siento y pensar en un segundo libro. Sueño siempre, todos los días, en el lanzamiento de mi libro. Puedo dar degustaciones, puedo dar saltinas con atún ¿qué zapatos usaré? la vida es demasiado efímera. Claro, es necesario descansar, el cuerpo lo pide, pero siempre hay que tratar de crear. No pasar por pasar, tratar de trascender. Es pensar y expresar aquí en mi blog.

Es escribirles. Mañana todo puede acabar.

La vida es un gran supermercado

Encontramos en este sitio muchas cosas. Cosas que no necesitamos y cosas que sí, productos de buena y de mala calidad. Vemos promociones, baratijas o productos caros. Haciendo la analogía, me gusta entonces ir al delikatessen, llevar un queso azul y algunos chocolates raros con almendras. Solazarme. También me gusta pasarme por el puesto de revistas: sí, claro, no son artículos de primera necesidad, pero hacen la vida más deliciosa. Ahí en ese supermercado uno verá qué lleva, uno verá si se encarta, si uno compra la bolsa o si uno la trae ya puesta. Le pueden empacar el mercado o lo puede empacar uno mismo. 

Dentro de ese supermercado vi por ahí una noticia de que Yellen vuelve. Ella fue como la presidenta de la Reserva Federal en EEUU, o sea como decir la gerente del Banco de la República de allá. Inspiraba modas de perlas, outfits morados y black dresses hace un par de años, vamos a ver ahora cómo nos sorprende. También me di cuenta que no me gustan los relatos cortos: leí un libro de Kazuo Ishiguro llamado Nocturnos. En 249 hojas había cinco relatos: yo hubiera preferido solo una historia. Elegimos si queremos literatura en novelas o en cuentos. También podemos elegir no leer. Lo que queramos.

Ahora empecé “Todos somos Kafka” de Nuria Amat, escritora española absolutamente interesante nacida en 1950. Quisiera conocerla, hablar con ella.

Los invito a que vayan al supermercado antes de que lo cierren o que lo saqueen. 

Chistes financieros (para no financieros)

Supongo que en todos los sectores ocurre. Imagino que los astronautas cuando van en sus cohetes a Marte, así casual, normal, hacen chistes sobre la propulsión a chorro o sobre la ecuación de la Gravedad, no tengo ni idea. O también los médicos, los biólogos o los arqueólogos cuando andan, normal, descubriendo alguna momia. Cada profesión tiene sus propios chistes. Yo soy financiero, por eso quería hablarles del humor financiero. Si van caminando o si oyen en Transmilenio a un par de mozos (o mozas) en esta situación, ya sabrán a qué me refiero.

A propósito de Transmilenio, ya es sonado este chiste. Recuerden, somos financieros, entonces nos toca comprar unos activos en unas pantallas. Supongamos el dólar: el mercado compra a 3.600 y vende a 3.650. Esa diferencia entre compra y venta se llama spread. Entonces cuando la gente está nerviosa, esa diferencia se amplía, así que uno oye decir a alguien que esa diferencia es tan pero tan alta que podría pasar por ahí un Transmilenio. Antes el chiste no era con transmis, sino con buses o flotas o trasatlánticos. Este es un gran clásico. En el futuro podremos decir que ese spread está tan alto que por ahí puede pasar el metro de Bogotá.

Hay otro clásico. Supongamos una tormenta financiera, un 2008, cuando todo el mundo está nervioso y todo está horrible, todos los precios van bajando. En este momento entra alguien y grita, haciendo la semejanza con el Titanic o Poseidón: “Atención, atención, mujeres y niños primero”, esto acompañado de una carcajada y un golpe en la espalda. Hay otro gran clásico, usado hasta por autoridades monetarias de amplio rango, en el que cuando al país le fue mal con alguna decisión, se le dice, con un argumento ampliamente sexista y polémico en esta nueva actualidad de polémicas, que le tocó “bailar con la más fea”, refiriéndose a que le tocó un paquete de medidas drásticas, qué sé yo.

Haciendo una pequeña variación regionalista, recuerdo que cuando había debacles financieras, en Cali cantaban una canción de un genero llamado Salsa, en la que decían “hay sangre en la arena y no es del torero…” algo así. Si alguien cantaba eso, era porque los precios de los bonos iban bajando.

Pero el papá de los chistes financieros es la tendencia, inefable ella, de comparar el mercado financiero con una fiesta underground a altas horas de la madrugada. Entonces cierren los ojos (ah, no, porque no podrían leer) e imaginen que empiezan a dar trago gratis a lo loco. Eso podría asemejarse a cuando las autoridades proporcionan liquidez exagerada. Aquí entra a jugar la imaginación: cuando prenden la luz en la fiesta, ocurre algo inesperado, puede ser que de pronto a Colombia le bajaron la calificación, era algo que no se esperaba. O si la gente ya está muy exacerbada, tendiendo hacia las alucinaciones y al éxtasis, podría asemejarse a una burbuja financiera. Por ejemplo si tocan la puerta y es la policía, podría asemejarse a problemas como el de Interbolsa. La gran party underground de los parqués financieros.

Bueno, los dejo. Yo soy el DJ de la fiesta y debo ir a mezclar un par de tracks antes de que toque cerrar.


 
Ya saben, más cosas de estas en mi instagram @kemistrye

¿Porqué inflación negativa si todo está más caro?

El pasado 5 de noviembre, jueves en la noche, se publicó el dato de inflación del mes inmediatamente anterior, o sea octubre. En teoría se publica a las 7pm, esta vez se demoró como 15 minutos más; el hecho es que cuando vi el dato me sorprendí bastante: un grupo de personas encuestadas de varias entidades esperaban que los precios crecieran un 0.15% y lo que ocurrió fue que, al contrario, bajaron un 0.06%. ¿Cómo así -me preguntó alguien-, porqué anuncian que la inflación fue negativa el mes pasado siendo que yo veo todo más caro?

Esa pregunta me quedó sonando y se me hace necesaria explicarla a quienes no están metidos en estas lides financieras y económicas. Alisten una deliciosa bebida, yo dejaré en pausa mi nuevo libro, “El horizonte” de Modiano, para proseguir. La brevedad es la madre de todo. Entonces hagamos de cuenta que el Dane dice algo como esto: -“inventémonos un grupo de productos, pueden ser físicos o de servicios, que consuma una familia en promedio colombiana”

-“¿Cuáles podrían ser?”- diría la asistente.

-“Mira, muchacha, en promedio en Colombia la gente compra el periódico, algunos se suscriben a una cosa que se llama Netflix, compran televisores, compran licor, cigarrillos, medias, papas, patacones, pescado, aceite, por lo general algunos van(o iban) al cine, van a conciertos (desde Underworld hasta Paola Jara), pagan arriendos, pagan la pensión del colegio, el semestre de la universidad, hacen algún postgrado, compran celulares, manimoto (infaltable, eso sí) y zapatos. Habrá unos que no coman carne, unos que no tomen licor, pero en promedio, estadísticamente hablando, eso se hace en Colombia en el año 2020”-  diría el director de la entidad.

Con eso hacen un índice que vale 100 puntos. Entonces, de acuerdo a la importancia y al valor dentro del total, pues a Spotify le darían 1 punto, a la carne 3 puntos, al gasto en libros 2 puntos, y así. Se rankea de acuerdo a lo que se considera como importante en monto. Y rueda la película como dicen. Establecieron esa canasta, que es la canasta familiar, y desde hoy vale 100 puntos. Al cabo de un mes, analizan cuánto creció en promedio cada dato y si la suma de todo es 102, matemáticamente vemos que entonces el aumento del ipc, o lo que aumentó en promedio ese valor de la canasta familiar, fue 2 (o sea la resta entre 102 y 100). Eso en porcentaje es 2%, así que decimos que la inflación fue del 2%.

En ese caso, ¿la papa subió 2%? No. ¿Los arriendos subieron 2%? No. Más bien, en promedio los precios subieron 2%, unos más y otros menos naturalmente. Ya en el caso actual, la inflación fue del -0.06%, porque, si bien podemos ver que muchos bienes en el supermercado subieron, también es cierto que por la situación, por ejemplo la energía eléctrica y los arriendos bajaron. Claro, si alguien alquilaba su apartamento a 1´000.000 y no se le alquilaba, pues le tocó bajarle un poquito. También la educación bajó, representada en la pensión de colegios, pregrado y especializaciones. Los cánones ya establecidos fueron evidentemente bajados para atraer estudiantes.

Eso es lo ocurrido. Sigo con mi libro, ese sí estuvo bien barato. Me costó 10 mil pesos en La Gran Manzana.

Hasta la próxima 🙂

Jorge Ruiz

instagram @kemistrye

Les presento a mi musa, aurora

Debo escribirles sobre algo. En cuanto a música, siempre encontraba cosas que me gustaban; tracks buenos que bajaba, ritmos raros, de todo un poco. Me gustan muchos tracks y siempre estoy recolectándolos para hacer mis mixes que ya conocen. Amo a Blackpink en este momento, por ejemplo, me gustan muchas cosas underground, qué sé yo. Sin embargo, debo hablarles de ella, una persona que se sale de todos los parámetros. Se llama Aurora, es la cantante más espectacular que he oído en los últimos meses. Es noruega y su nombre entero es Aurora Aksnes. 

¿Cómo la conocí?

La primera vez que la oí fue en un track del último álbum de The chemical brothers. Se llama “Eve of destruction” y tenía la voz de una niña, una tal Aurora. Empecé a indagar. Eso es lo que llamo libertad: poder buscar y escribir sobre algo que me encanta. Luego seguí viendo más cosas de ella. En una GQ, no sé si la última o la del mes anterior, la volvieron a mencionar. 

Mencionaban su último track: “Exist for love”. Me enamoré totalmente. Tiene ese aire nórdico, ese indie pop que solo le había escuchado a otra artista nórdica llamada Oh Land. Aurora representa la vanguardia, lo visual, todo enmarcado en una inocencia, una voz y unos ritmos envolventes, ritmos que van desde un dance hasta algo tribal nórdico. Es hermoso.

Aurora es maravillosa, hace muchísimo tiempo algo musical no me gustaba tanto.

Miren esta belleza de video: https://www.youtube.com/watch?v=9KAQaKydqA0

¿Quieren saber más de música?

No olviden pasarse por mi canal de mixcloud en el que tengo todas mis mezclas: 

https://www.mixcloud.com/jorge-ruiz8/aurora/

o a mi instagram @kemistrye : 

https://www.instagram.com/kemistrye/

Clases sobre el surgimiento del dinero y del agua

Siempre, en mis clases, me gusta explicar cómo surge el dinero. Es decir, todo puede ser tan técnico como se quiera, tan pegado a la regla o tan vacuo. Las analogías llegan. Entonces les dije algo como lo que viene a continuación (imaginen mi ímpetu, al frente de una pantalla, dando por sentado que la cámara y el micrófono están de mi lado): “Miren, si van de pronto al campo verán un río, en el que la corriente va, pasa mucha agua, desembocará luego en el océano, pero esa agua que pasa por ahí salió de algún lado. El mar en el que se bañan, con el que hacen surf también probablemente, tiene agua, pero ¿de dónde salió?”.

Continúo: “recuerden las clases de geografía y biología. El agua nace por allá arriba en los páramos. No recuerdo cómo es que se llama, el nudo de Paramillo, ¿sí es ese?”. Ahí me autocorché, luego verifiqué y corroboré que el Rio Cauca, por ejemplo, nace en el macizo colombiano. Hay algo hermoso de la naturaleza: allá arriba en los páramos, de alguna manera surge el agua cristalina, agua pura que se encharca, forma ríos, lagunas, se contamina y va cogiendo fuerza hasta desembocar. Les decía a ellos, luego a ustedes, que así es el dinero. 

El dinero lo vemos por ahí circular pero de algún lado sale. Entonces les explicaba que el Banco de la República, por medio de las operaciones de mercado abierto, ponen a circular plata a manera de repos. También habrá más dinero circulante si disminuyen el porcentaje de algo que se llama encaje. No el encaje que están pensando, el de los vestidos no; otro tipo de encaje.

Y sí, pensaba y concluía que el dinero es como el agua. Nos quita la sed pero también nos podemos ahogar en ella. A veces se contamina también. El dinero nos da para lo que necesitamos pero nos podemos ahogar en él, gracias a él, por culpa de él. A veces si hay mucho calor se evapora, a veces se ensucia, a veces hay que ponerle filtro. Ese día la conexión estuvo muy buena, acabé la clase y puse una canción a todo volumen. Sé que me habían entendido.

Había hecho mi aporte. Continué leyendo varias cosas por ahí y me fui quedando dormido, ahí, sentado, sin haberme puesto la piyama.

Julio Iglesias, mezclas, obsolescencias y mermelada de feijoa

Siempre que camino, que preparo alguna bebida, siempre que bajo en el ascensor o por las escaleras, siempre que voy al supermercado pienso en cómo se plasmaría esa experiencia bajo mi pluma. Y entre más sencilla la actividad, más la imagino, más trascendencia ocupa en mi mente.
Hace unos cuantos días estuve de paseo por unos pueblos de Boyacá y quedé maravillado con los quesos, tanto así que traje para la casa queso Paipa, queso siete cueros (que no siete luchas) y queso pera. Entonces voy a la nevera, mientras pongo algún track de synthpop y pienso cuál será la víctima esta vez. El que menos porcentaje de mordida tenga, ese será el elegido. Le pongo mermelada de feijoa, otra maravilla que traje de allá. Incluso vi un anuncio que decía: “Derivados de feijoa”. Pensé, aludiendo al chiste financiero, que vendían swaps, opciones call o futuros de referencia específica de feijoa, pero no. Vendían mermeladas, sabajones y arequipes. 

Podemos plasmar vivencias y dejar una sonrisa. No se puede no escribir, así como el chef que ve una receta no puede solo leerla, tiene que replicarla.

Bueno, se preguntarán qué hace Julio Iglesias en el título y en una de las fotos: ocurre que, dentro de los libros que ando leyendo, hay uno de Kazuo Ishiguro llamado “Nocturnos”. Ahí hay una historia sobre un cantante que fue muy famoso, Tony Gardner. El protagonista del relato se lo encuentra, ya años después, cenando en Venecia, totalmente anónimo. Ya no es famoso, ya todo lo que vendió, todas sus conquistas, habían quedado en el pasado, nadie lo reconocía. Qué alivio y qué tristeza. Imagino qué pasaría si yo fuera en algún bus, y viera por ejemplo a Julio Iglesias. Él, gran artífice de pasiones y amores, ya en su otoño, ¿Qué podría yo preguntarle? esto que vivimos ahora luego será pasado, luego será obsoleto. 

Vivamos por ahora la no obsolescencia. El olvido que aún no seremos. 
Precisamente, hablando de obsolescencias, les pongo a su disposición mi nuevo mix. Tiene muchos matices de techno y techhouse. Disfrútenlo antes que se vuelva obsoleto. Es el futuro clásico. denle click Aquí, o sino abajo.

qué información es pertinente

Nada de fotos, solo datos.

¿Acaso son pertinentes las fotos? El dólar el lunes 28 de Septiembre estaba a 3.873 pesos, tal vez marcando tendencias al alza para unos y a la baja para otros. Veía que la tasa del Banco de la República bajaba al 1.75%, luego de que hace un año estaba encima del 4%, quién lo creyera. Pero ¿es eso relevante? ¿Será importante tener metido en la mente que en Macbeth mencionan un título nobiliario de Conde de Northumberland? ¿Será relevante decir que el nuevo libro de Elena Ferrante, llamado “La vida mentirosa de los Adultos”, lo tengo ya en mi haber y que me muero por empezarlo?

¿Es relevante saber y plasmar que el precio de la carga de 125 kilos de café vale $1´080.500?

Si nos ponemos filosóficos, nada es relevante. Ni saber que hay que apalancar y desapalancar Betas o que Eduardo Galeano mencionaba que somos la cultura del envase. Nada importa en últimas. Pero no podemos pensar así, más bien pensemos que todo importa, que todo es relevante.

Pensemos que todo es positivo y que todas las lecturas sirven: desde Marx hasta la Vogue, desde la ley 964 de 2005 del mercado de valores hasta la Invitación a un Asesinato, de Carmen Posadas. Precisamente, somos tan insignificantes que, al contrario, todo, absolutamente todo nos sirve. Todo es ganancia dentro del mar de insignificancia.

Hasta este escrito que les doy con tanto amor.

Entrevistas con Pepín y Shakespeare

-Hola, te acabo de ver pasar, ni siquiera me miraste, ¿andas en las nubes?- me dijo Pepín.
-Oye, sí, qué pena contigo, iba elevado- dije, quitándome los audífonos, andaba escuchando sonidos binaurales multidimensionales y leía a Macbeth. -Discúlpame, Pepín, sí, iba elevado, ¿qué te trae por acá en la tierra? hace rato no hablamos, ¿no?- le pregunté a esta bella mascota, a ese perro narizón que usa Adidas Superstar y juega béisbol.

-Yo bien, pensando en varias cosas, ¿quieres que vayamos a comer Poke?, subiendo las escaleras hay un sitio delicioso, ven te muestro el de salmón- me dijo él. Vaya uno a saber de dónde un perro se saca unos billetes de pesos colombianos, de papel moneda, para realizar transacciones y dar constancia así de ese valor de cambio trazado por Karl Marx en El Capital. -Cuéntame, ¿crees que vuelvan los cocteles como evento social luego de todo esto?- le pregunté a este ser.

– No lo creo. Y no iría. Siempre he pensado que un coctel es como cuando uno está en una discoteca y ya van a cerrar entonces prenden la luz y apagan la música. Uno queda como mirando para todos los lados, qué hago, de qué hablo. Finjo interés en algo, no sé. Tal vez iría si no tocara hablar, si hubiera música a todo volumen solamente. La otra vez fui a un coctel donde un embajador y tuve que hablar de temas extrañísimos, como el tráfico y el colegio de los niños- me respondió, mientras movía su marcador Stabilo por entre los dedos.

-Pero eso ya no sería un coctel, Pepín, vaya tú- le dije.
-Lo sé- me respondió. 

-Hablando de Macbeth, ¿sabías que Shakespeare hizo 14 comedias, 10 historias y 11 tragedias? esta Macbeth cabe dentro de esta última categoría, es la más corta- me decía él mientras llevaba a su boca, con bastante garbo y lentitud, un pedazo de salmón. Me acordé de ese libro de Hiromi Kawakami, “El cielo es azul, la tierra blanca”, libro en el que gran parte de los diálogos se da en restaurantes, con mucho sake, ballenas y soya. -No, no sabía eso, qué interesante- le respondí.

Continuamos hablando de una nueva serie que examina la vida de Mildred Ratched, la enfermera de esa película de 1975 “Atrapado sin salida”. Le comenté que esa serie, cuyo nombre es Ratched, me tenía atrapado, que el manejo del color y su Aesthetic era muy similar a The Politician. Muchos colores vivos y thrillers psicológicos. De hecho le dije que antes de empezar a verla, había leído la entrevista a la actriz Sarah Paulson en la nueva edición física de la Vogue, a la que estoy suscrito. 

Convivía gastronomía, la Vogue, El Capital y un libro del CFA (chartered financial analyst) en el que andaba revisando ejercicios sobre indicadores de solvencia para dar en la Maestría. Pero recordemos que Pepín es un perro: por mucha clase que tenga, cuando come no pone atención. No me miró luego. Nunca

-Tendré que esperar a que acabes- dije en voz alta, mientras bebía un sorbo de mi Hatsu blanco. 
-Sí te estaba oyendo, tranquilo- me dijo Pepín.

Me leyó en voz alta una frase de Shakespeare que estaba en el prólogo de su libro: “Estamos tejidos de idéntica tela que los sueños y nuestra corta vida se cierra con un sueño”. Me gustó eso. Él pagó, seguimos caminando, subimos la empinada cuesta de La Macarena, compramos un helado y de un momento Pepín se me despidió.

-Me tengo que ir, necesitaba material del qué conversar, porque tengo un coctel ahora, pero ya que lo pienso, seguiré caminando y maravillándome con Macbeth, no iré al coctel- me dijo él.

-¿Quieres que vaya y te reemplace?- le pregunté.
-No, tranquilo. No quiero correr el riesgo de que me hagas quedar bien- me respondió.

Sonó la alarma, era un nuevo día.