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Trader, melómano, economista, lector y escritor....

Un juego sobre mariposas, palabras y tornamesas

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Hay una dinámica que me encanta. La pongo aquí a su disposición, ya que así contribuyo al mejoramiento del mundo, así promuevo el pensamiento y la cultura general, ante tanta inmediatez. Vengan los contextualizo: en mi opinión un libro está desnudo, está al 50% de su capacidad, si no tiene un lapicero (o más bien esfero) y una hoja al lado. No concibo leer sin subrayar o sin escribir mis opiniones en un cuaderno aparte; sin hacer eso la lectura queda a medias. Entonces apunto siempre las cosas en mi cuaderno de Virginia Woolf que compré en Tornamesa y salen a menudo palabras raras, cuyo significado desconozco.

Últimamente lo que he hecho con mis niñas es preguntarles “niñas, vengan para acá, ¿qué creen que significa esta palabra? opción uno, es un tipo de ave, opción dos, es un sentimiento de tristeza o X cosa” pero entonces la esencia del asunto es dar opciones lo suficientemente lógicas para que duden y que la respuesta no sea obiva. Hace poco estuve leyendo una majestuosa entrevista que le hicieron a Nabokov en 1967 para “The Paris review”. Esta y muchas otras entrevistas que le hicieron a uno de mis ídolos (sí, Vladimir Nabokov) está en el libro “Opiniones contundentes”. Y bueno, este señor aparte de escribir tiene un hobby: le gusta la lepidopterología. Me encanta porque les pregunté a ellas qué significaba, que no miraran google y ninguna atinó en su definición: es el arte de coleccionar mariposas. A cada rato hago esto, es solo cuestión de tener imaginación.

Es muy probable que ellas no recuerden la palabra, seguramente no. Lo que sí estoy seguro es que recordarán siempre que les hice juegos para motivarlas a pensar, a ver por encima de lo que dicen los noticieros, a tratar de ver lo bello de las letras, o las letras en lo bello (que es lo mismo). Luego les hice el juego sobre un término ruso llamado “Poshlost” y luego sobre una palabra denominada “paleotes”. Adivinen qué significan si lo desean.

Seguro lo recordarán siempre. Yo suspiro, estoy seguro que es lo más importante.

Subastas en UVR & sparkles

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Estamos empezando año ya con buenas dinámicas: los Tes han sido comprados, su precio ha subido y eso pues es bueno para quienes están invertidos ahí. Veo que ahí compran, veo un dólar que está prácticamente igual al inicio de año, unos 3.255 pesos, y empezaron ya las subastas de títulos. Es básicamente esto: el Gobierno dice que hoy va a necesitar 240 mil millones en dinero y que va a emitir unos pagarés, los cuales están indexados a la UVR, o sea a la inflación. Los bancos dicen “yo quiero tanto”, “yo quiero 5 mil” y así. Al final de la subasta, luego de las 10 de la mañana, él (el Gobierno) decide cuánto adjudica. Hoy lanzó entonces 69 mil millones en UVRs de 2027, 90 mil en UVRs de 2033 y 79 mil en UVRs de 2037. Así es la dinámica, además hace dos días hubo Tes de corto plazo al 4.80%.

Así es como poco a poco el Gobierno va consiguiendo los dineros que necesita. Con subastas, de a poco como dicen, todos lo miércoles y martes. Empieza 2020, tengo un año más que hace unos cuantos blogs, siguen mis dinámicas culturales, musicales y literarias. La academia y el intento eterno de sacar buenos tradings, tratando de aplicar la máxima de “comprar barato y vender caro”. No siempre aplica, pero la idea es tratar incesantemente su aplicación.

Días de Libor y de libros. Les mando la frase de mi Virgina Woolf (se pronuncia wuulf, no wolf, por favor): “no need to hurry, no need to sparkle, no need to anybody but oneself”. Besos.

La metaliteratura y mi mejor mix hasta la fecha

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Lo bueno de estar constantemente leyendo y curioseando, buscando serendipias, es que nunca hay aridez, siempre hay tema para escribir. No sé si tema para hablar, pero sí para escribir (la rutina de hablar es muy diferente). Dentro de lo que reviso en mi cuaderno, un cuaderno mágico así como la maleta mágica del gato Félix, saqué un término que me ha causado mucha conmoción: algo llamado Metaliteratura.

Ando como en la mitad de un libro de Siri Hustvedt, “Recuerdos del futuro”. Ella es una escritora estadounidense, con apellidos noruegos, bastante interesante. Entonces me enteré que este libro hace parte del género Metaliteratura. ¿pero qué es eso? es como la literatura sobre la literatura. Claro, a medida que lo leía entendí porqué; para entender muchas cosas es necesario leer y no solo googlear o wikipedear, es necesario inmiscuirse. Empezaba a leer y me dí cuenta que hay una historia central, pero también hay opiniones de la escritora sobre la historia, y también recuerdos de lo que ella era en ese entonces (finales de los 70s). Claro, entendí, si ella habla de la historia dentro del mismo libro, es literatura sobre la literatura. Es como cuando uno ve una película con la opción “activar comentarios del director”. Tal cual, estoy seguro que entendieron. Que entendimos. Sin googlear.

Aquí va el mercado, abriendo año con un poco hacia arriba en tasas. Un metamercado. Con un dólar a 3.266 pesos, ya empezando el esquema de creadores de mercado, y unos Tes de julio de 2024 (esos que mis amigos dicen “viejo george, los yul twenty four”) al 5.38% de tasa. Es año bisiesto, ya pronto vendrán teorías pero siempre están los libros. Esos que me permiten traerles siempre cosas nuevas.

P.D. Este último puente les tengo mi mejor mix hasta la fecha. Lo hice con bastante ímpetu, tiene tanto mi ser que ahora está de #5 en el House Chart Colombia, de #12 en el Techno Chart Colombia y de #94 en el Electronic Global: el Fashion mix. Aquí está para que lo oigan y rumbeen conmigo:

Ceremonias de posesión

Ayer ocurrió algo muy especial y es que fui invitado a la ceremonia de posesión de la alcaldesa de Bogotá Claudia López. A cada invitado le daban un mantel con una manzana, un sandwich, una torta negra , un bocadillo veleño y un libro. Me detendré en el libro: se llama “Versiones de la Independencia”, son varios escritos referentes a la independencia de Colombia, con prólogo de Antonio García Ángel. Muy pertinente, por cierto.

El evento, como les decía, fue muy especial. Pero creo que lo que más me gustó fue cuando cantó Andrea, la de Aterciopelados, la famosa canción de “Mira la esencia, no las apariencias”. Qué buen mensaje: podemos no estar de acuerdo, podemos no comulgar con los mismos gustos, pero no por eso debemos irnos en contra de algo o de alguien, no podemos derribar familias y amistades por diferencias en las preferencias, en sobre lo que está bien o mal, en lo que debería ser lo mejor para mí y para los míos. No. Nunca. Eso lo defenderé siempre.

Podemos no estar de acuerdo en algo, en postulados y siempre hay que expresarlo, a quien uno le tenga la confianza siempre debe brindarle su opinión, nunca quedarse callado. Pero cuando se trata de preferencias, debemos dejar que cada quien actúe como sienta, eso es la libertad, eso es Independencia. Versiones de la independencia. Luego cantó Totó la Momposina y Compañía Ilimitada, había mucho sol, hubo protector solar, gafas, camisas blancas y todo fue muy especial. Fue un discurso optimista y, como todo discurso, lleno de palabras coordinadas que luego deberán irse volviendo realidad. Así debe ser.

Creo que el mayor legado que nos ha dado la “modernidad” es la libertad de opinión. La libertad de no estar de acuerdo, pero nunca derribando amistades ni familias. Feliz veinte veinte.

Los conciertos y el divertimento

Siempre recuerdo un consejo que me dio alguien, una persona que fue directora de un periódico de amplia circulación nacional; me decía lo siguiente: “es como si tuvieras un grupo de Rock (o “banda” de rock para ser más old school), debes tocar igual si te están viendo tres personas o si estás ante un público gigantesco, en un colegio o en una reunión de exalumnos, igual siempre debes tocar y dar lo mejor”. Así ocurre con un escrito, uno lo debe hacer siempre bien, así lo vayan a leer dos personas. Así pasa con mi escrito, no importa la época siempre trato de dar lo mejor, no importa que lo lean dos personas, la principal persona (o sea el autor en su divertimento al escribirlo) siempre está presente, ese es el que más disfruta.

Escribir es un acto liberador, además de ser un complemento de la lectura (no concibo leer sin escribir, así como no concibo oír música sin mezclarla, siempre debe haber interacción). Hoy mismo leía un ensayo llamado “pluma, lapiz y veneno”. En él mencionan la interesante vida de Thomas Griffiths Wainewright y, palabra más palabras menos, él manifestaba que hay tres cosas que adora: sentarse indolentemente sobre una altura desde la que se domine un bello horizonte; permanecer a la sombra de espesos follajes en un día de sol y gustar de la soledad sabiendo que hay gente cerca. Cuánto me identifico.

Tomé eso de ese ensayo. Por eso voy y me siento por ahí en mi soledad y a la gente le parece extraño; es normal, la gente siempre busca afinidades y conversaciones en grupo, más que todo en momentos como el almuerzo. Yo soy como Wainewright. Desde ahí, desde esa posición, trato de planear los mejores conciertos. La soledad sabiendo que hay gente cerca.

Las lecciones de Steven Pinker

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Bill Gates dice que es el mejor libro que ha leído. Claro, puede que eso no diga nada para algunos, y que haya gustos diferentes, pero por lo menos es un referente de algo. Se llama “En defensa de la Ilustración” del sociólogo Steven Pinker. De ese libro ya he escrito varias veces y esta será la última vez que lo haga, puesto que hay mucha variedad (la vida cultural se bifurca y se multiplica hacia otros temas, cada vez más) y además ya estoy a unas cien hojas de terminarlo, lo cual es poco teniendo en cuenta que son 549 hojas de solo lectura. De pura pulpa. Pero lo que les quiero transmitir sí ténganlo presente.

Él es optimista y digamos que su mensaje es: “nunca hemos estado mejor”. La misión de él es derrumbar mitos. Por ejemplo, creo que todos hemos oído esta frase, la dice siempre alguien instruido en una conversación entre adultos: “claro, Suecia tiene la mayor tasa de suicidios debido precisamente a que se aburren mucho y tienen todo perfecto”. Él, con datos e historia, derrumba eso, eso es falso.

O por ejemplo cuando dicen que las redes sociales propician la envidia, debido a que por ejemplo alguien muestra su carro nuevo entonces eso le crea infelicidad a quien se graduó en el mismo año y no tiene carro. Al contrario, se ha comprobado que las redes sociales han creado más sentimientos de empatía cuando alguien sufre algo malo que envidia cuando alguien recibe algo bueno. No creamos tantas cosas: la Humanidad sí está cada vez mejor.

Y sí, claramente la frase de Bill Gates crea un sesgo, y todo el mundo dirá “uy sí, yo opino lo mismo”. Pero en verdad, le he sacado mucho jugo a este libro y me parece excelente, quienes me conocen lo saben de primera mano. Él dice que “surge una anécdota, por lo tanto surge ya una tendencia y por consiguiente una crisis”. Mi mensaje y lo que les quiero transmitir es: No se dejen llevar por los temores o por las emociones mediáticas. Esas son las que crean las guerras, las explosiones, los chismes, los suicidios colectivos y los temores. Sí, Steven, nos queda mundo para rato.

Navidades

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Es inevitable: la Navidad trae una nostalgia implícita más que tristeza. Me gusta la nostalgia y la melancolía. La Navidad tiene algo de añoranza, soy más del bando de los que opinan que es más de nostalgia que de total felicidad y de mil fiestas. La Navidad es para mí, más algo como de contemplación, de calma. Así pasan los días y ya es veinticuatro. Les mando un abrazo y claramente les deseo una noche espectacular hoy y una mañana de veinticinco también hermosa. Hay quienes dan regalos en la noche o al otro día en la mañana, no importa cuándo, depende de cada tradición y de cómo el niño Dios haya hecho sus asignaciones respectivas en su Excel.

No daré spóilers sobre el niño Dios, ni sobre Papá Noel. No daré spóilers, aquí hay público de todas las edades, desde quienes ven a Lily Collins como la hija de Phil Collins y quienes ven a Phil Collins como el papá de Lily Collins. Hay mucha edades aquí en mis lectores: quienes ven a Eva Luna (¿quién es esa niñita?) como la hija de Ricardo Montaner y quienes ven a Ricardo Montaner (¿quién es ese señor?) como el desconocido papá de Eva Luna. A todos Feliz Navidad. Al set de Dark, Fröhliche Weihnachten.

Siempre va a haber problemas de todo tipo: familiares, conyugales, financieros, tramitológicos, de todo. Sin embargo, eso hace parte de esto tan complejo y a la vez tan sencillo que se llama Vida. Todos los problemas se borran con un beso y con decir Te Amo. Todo lo demás es superficial.

Feliz Navidad.

Fiestas corporativas versión 2019

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Hay un clásico de los clásicos: escribir sobre las fiestas corporativas. Todos los años lo publico, quienes me leen desde hace rato pensarán que yo otra vez con lo mismo, pero lo bueno del asunto es que hay siempre muchos nuevos lectores y también siempre hay aspectos para agregar. Ocurre que hoy viernes es mi fiesta corporativa, siempre es un gran momento para uno saludar a la niña de planeación que casi uno no ve, de saludar al abogado de la otra sede que por vicisitudes de la rutina nunca puede uno encontrárselo. Es inevitable hablar de tan magno evento, es inevitable no soltar una sonrisa. Es mejor, además, hablar de este tema en vez de leyes y de cosas financieras que se aprueban en la madrugada, así como las alboradas, las novenas a las cinco de la mañana. Son las cinco, firmemos, vayámonos ya que tengo una novena y se enfrían los buñuelos.

Hay una canción que creo solo oigo una vez al año. Se llama “A dormir juntitos” de Eddy Herrera. Suena una vez al año, y si suena es porque estoy en la fiesta corporativa, hoy la oiré, pónganle la firma. También sonará Mayonesa, Aserejé, Macarena, salsa choke, i gotta feeling de black eyed peas (que la gente la parafrasea con “hagan la fila”), titanium, despacito, Sufre Mamón y Me vale (la de Maná). Hago mención especial al YMCA hecho con los brazos.

“Ay porque estamos, durmiendo solos, y si nos seguimos queriendooo.. si nos seguimos amando no dejamos aal lado el orgullo al volvernos….”. Suenan los booms. En verdad me encanta estos momentos, es la mejor manera de integrar a la gente: la música y el baile, eso han hecho siempre las tribus. No creo que haya mejor manera, hablar tal vez no. Las fiestas son muy necesarias: así conocí a mi Valentine, así probablemente conocieron a su amado, amada, a su cuento, entuque, novia o clandestino. Felices navidades. y Aserejé e deje dejebe….

Nostalgia y caducidad ante tiempos futuros

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La nostalgia es necesaria, mucho más en estas épocas. De hecho, a menudo he visto videos y memes refiriéndose a que, por ejemplo, antes los niños jugaban en bicicleta, timbraban en las casas y salían a correr (rin rin corre corre) pero ahora no, porque los apartamentos son más pequeños y ya no montan bici sino que están siempre pegados a algo llamado “tablets”.

Trato de imaginar hace varios siglos a los abuelos de esa época diciendo “qué tristeza, ya los niños no salen a caminar sino que andan con unos juegos rarísimos llamados Jazz y balero. ¿qué interesante le ven a intentar enchoclar algo en un palo con una cuerda? esta juventud de hoy en día sí no”. Quienes eran abuelitos en los años 60 les parecía un exabrupto los tales Beatles y no entendían cómo alguien podía ver una caja con películas de marcianos (televisión en blanco y negro).

Por lo tanto, creo que la nostalgia es necesaria pero también es cierto que los tiempos cambian y deben cambiar. Ahora los niños ven todo moderno y normal, pero puedo asegurar totalmente que dentro de 60 años, cuando ellos sean abuelos, sus nietos les van a preguntar “oye, abuelito, ¿ustedes tenían celular? ¿cómo así, no venía integrado al brazo? ¡qué raro!” y supongo que esos abuelitos de esa época estarán poniendo memes (o lo que sea en ese momento) diciendo algo como “nuestra infancia era muy diferente, veíamos series en netflix, poníamos videos en tik-tok, poníamos historias en instagram y snapchat con filtros, no como ahora que solo piensan en volar y en teletransportarse”, qué sé yo. (A propósito, este estribillo “qué sé yo” lo uso como estribillo, no quiere decir que esté manifestando que no sé. Solo aclaro, decir esto en clases o en cualquier otro ámbito no implica “no saber”).

Sí, los tiempos cambian. Así como decía la otra vez, no importa niñas quinceañeras cuánto se esfuercen, les puedo asegurar que cuando vean la foto dentro de quince años dirán “no, qué pena, qué horrible mi pinta”.

Lo que es moderno siempre pasa a ser caduco. Es la esencia de la modernidad. Niños, no se crean modernos; abuelos, no se crean caducos. Todo es un ciclo.

San Lorenzo, cartas de amor, queso y Monterrey

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“Dios sabe que nunca busqué en tí nada más que a ti mismo”. Con esta frase de Eloísa a Abelardo comienzo la dosis de cultura diaria. Esto hace parte de una triste carta que ella le escribió ya estando separados a la fuerza. Vaya tristeza que se produce cuando alguien no puede estar con quien quiere. Ahora viajemos del siglo doce (XII, ayer escribí con una X de más, mil disculpas) hasta la actualidad. Amo lo extremadamente antiguo y lo extremadamente moderno, por eso es que mis libros incluyen lo recién salido del horno, conviviendo con los empolvados clásicos.

Ayer hubo una buena jornada en la que dí unas capacitaciones financieras, de las cuales siempre saco la misma conclusión: cuando alguien hace una pregunta me dan ganas de darle un abrazo. No hay mayor gesto de arrojo, de valentía, de sed por el aprendizaje, que alzar la mano. No preguntar, aun queriendo preguntar, genera procedimientos inconclusos. Nadie más valiente que quien levanta la mano. Claro: un procedimiento no se aprende en un solo día, precisamente todo se va aprendiendo y desaprendiendo con los años. Ambos procesos igual de importantes.

Durante la media tarde, pude apreciar el hermoso paisaje que abruma la mirada desde allá arriba en la Universidad de Los Andes, luego de reuniones interesantes. Y al final de la jornada, en un restaurante llamado San Lorenzo, la tarde murió dándole espacio a la noche con sus novenas, con su lucidez. En dicha cena corporativa, cena de fin de año, les contaré en qué consistió mi asignación gastronómica para que se antojen: se llamaba Pollo Monterrey, una cama de tortilla de harina con queso gratinado, pollo a la plancha y pico de gallo.

Fui partiendo la costra del queso poco a poco, así como un escultor iba moldeando su marfil, su porcelana. Yo iba rompiendo la estructura y el pico de gallo, con su dosis perfecta de limón, se mezclaba con el filete de pollo. Delicioso. Si lo piden (el plato), sé que se acordarán de mí. Así como se acuerdan cuando leen a Nabokov, o a Kawakami o a Dickens.

Estos son los detalles hermosos.