Visiones sobre LA HUMANIDAD y sobre los promedios

Charles Schultz, el creador de Snoopy, esa tira cómica que aún sigo leyendo cuando me llega el periódico del sábado y del domingo, decía lo siguiente: “Amo a la Humanidad; a quien no soporto es a la gente”. Por otro lado, Marcel Proust, al final de su majestuosa obra “El tiempo recobrado” (la última de la serie de “En busca del tiempo perdido”), que por fin terminé hace un par de días, escribía: “si llegara a disponer de bastante tiempo para realizar mi obra, no dejaría de describir en primer lugar a los hombres”, como queriendo decir que en últimas, para bien o para mal, siempre será el ser humano el fin último de inspiración. ¿Hacia qué bando estás tú? Claramente los extremos son malos, pero también los extremos sirven, así como sirven los límites en las matemáticas cuando una variable tiende hacia un valor determinado. Sirve conocer el límite para imaginar qué hay después de él.

Somos lo que somos gracias a la Humanidad, vista esta como el conjunto, a lo largo del tiempo, de todos los seres humanos, cada uno haciendo su pequeño aporte. Unos con la penicilina, unos desarrollando el transistor, unos creando música concreta, unos creando recetas japonesas, unos en New Orleans experimentando con algo llamado Jazz; Todo eso genera una amalgama deliciosa: la humanidad. Si les puedo escribir esto es gracias a los aportes que ha hecho la Humanidad: quien inventó la luz, el Word, el WordPress y quien inventó el house que suena de fondo.

Pero ya que traje a colación las matemáticas, tenemos que darnos cuenta que en una muestra de la población, o en la población misma, se sacan promedios. Consiste en dividir todos los datos disímiles entre el número de habitantes. Por eso decimos que, en promedio, en Colombia se consumen, me estoy inventando, 3 alitas de pollo por persona al mes. Habrá gente que no consume nada porque son vegetarianos o veganos y habrá gente que, viendo un partido de los Lakers, se zampa tres porciones ininterrumpidas acompañado de una cerveza rubia y de una rubia. Redondeo mi idea: en ese promedio de 3 alitas están los que comen 0 alitas y los que comen 20. Ahí la generalización presenta un sesgo.

Lo mismo ocurre con la frase del creador de Carlitos. La humanidad es hermosa pero también, al sacar el promedio, hay gente de todo tipo: gente que comete crímenes, gente que trata mal o habla mal de la esposa, gente que clava puñaladas en el trabajo o en un partido de fútbol para sobresalir, gente que no estudia y pasa por pasar, gente que da malos consejos bajo su calidad de líder, gente que roba a quien tiene o a quien no tiene (conceptualmente es lo mismo pero en la práctica es tan diferente). Gente que escribe delicioso como María Dueñas y gente chismosa que mira el error ajeno; Gente talentosa en las guitarras, brindando felicidad, y gente insidiosa. Gente que ve lo bueno en los demás y gente que ve lo malo para ahí entrar. Gente que escribe y gente que solo bosteza. Gente que enseña y gente que desinforma. Como dice Pessoa, en su Libro del Desasosiego, la inadaptabilidad a la realidad vulgar. De ahí el éxito de los promedios y de la estadística, más no necesariamente su funcionalidad.

La Humanidad es tan solo un promedio: aún no sé si aritmético o ponderado.

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