Unas dudas que fueron surgiendo

Continué caminando pero debía apurar el paso, ya que tenía clase. Saqué de mi maleta una patineta clásica, con la cual podía rodar unos cuantos metros a medida que la impulsaba con el pie derecho; siempre había querido tenerla, con ella podía hacer ejercicio sin usar sudadera; nada justifica su usanza, nunca luce bien. Con la patineta podía seguir usando mis atavíos de gentil-hombre, mis hoodies y mi trench coat. Iba apurado y me encontré nuevamente al duende, ahora veinticinco años más joven. Yo estaba en segundo semestre, pleno 1998 y mi amigo duende, con menos arrugas y más altura, salía bastante ofuscado de clase.

-¿Qué te ocurre, amigo? ¿desayunaste con alacranes?- le pregunté.

-Es que acabo de presentar mi primer parcial. Es difícil estudiar esta carrera. Resulta que me fue mal y el profesor dijo mi nota en clase, en frente de todo el mundo, e hizo una broma. Claro, no mencionó mi nombre. Dijo que siguieran estudiando para el segundo parcial so pena de sacarse este exabrupto y dijo mi nota, tres cuatro.

-Pero, ¿cómo así? ¿tres cuatro no es bueno?

-No, recuerda que aquí califican sobre cien, y sacarse tres es como sacarse cero. Créeme, me sentí muy mal. Además la gente va a la clase con miedo y con aburrimiento, eso te cuento, le tienen jartera al profesor- me dijo el amigo duende. Yo no podía demorarme mucho porque debía ir a sacar el carnet para luego coger bus hacia una fiesta que había en esa época. Venía en exclusiva a la capital una discoteca muy famosa de Londres: Ministry of Sound, Era una de las primeras fiestas en Bogotá de un género cada vez más famoso en el mundo: el trance, la música electrónica en general, llevada a un nivel profesional.

-Mira, si quieres hablamos luego. Pero ven, no entiendo, lo fructífero de una clase no debería ser medido por lo difícil que es sino por la satisfacción y recuerdos que deja, ¿no? pues digo, así debería ser; oye duendecito, ven, a propósito, préstame porfa ese CD de Global Underground que compraste ahí en Cardona Hermanos- le dije.

No lo volví a ver. Qué manía la de este muchacho para escabullirse siempre. Abrí mi maleta y ahí estaba el CD, el Global Underground Sasha San Francisco. Qué obra de arte, creo que es el mejor CD de la historia. Me quedé pensando en lo que le ocurrió a mi Doppelgänger, porqué sufría.

Continué estudiando economía y decía para mis adentros: “bacano dar clase algún día”. Pero bueno, debía irme a ver a Ministry of Sound y su primera fiesta oficialmente electrónica en la historia de Colombia. No sé, tenía la duda de pintarme o no el pelo de verde.

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