Kentukis

Hice una especie de experimento. Ya voy acabando el libro de Javier Marías, “Mañana en la batalla piensa en mí”, y decidí dejar las últimas 20 hojas para leérmelas muy detenidamente, porque en realidad no sé qué va a pasar. Ya lo había expuesto la otra vez: imaginen que están ustedes en amoríos con alguien y se muere, así de repente. El hijo de la que se muere anda por ahí y se queda dormido, además el esposo anda en otro país. ¿Qué ocurre? En verdad aun no sé. Por lo tanto decidí dejarlo, me lo acabaré hoy o mañana, y empecé otro libro cuyo tema me llamó mucho la atención: se llama Kentukis y es escrito por Samanta Schweblin. Voy haciendo el relevo.

Vaya tema complicado: la muerte. La gente siempre se muere demasiado pronto o demasiado tarde; Nos morimos a deshoras, a destiempo. O nos le adelantamos o nos le atrasamos. Por otro lado, lo que llevo de Kentukis, cuya escritora estuvo en la Feria del Libro hace poco ahí en Corferias, va trazando los temas del chantaje por internet y las sociedades cibernéticas. Vamos a ver qué va ocurriendo, lo único que podría decir hasta ahora es que emplea muchas palabras fuertes y eso nunca me ha gustado. Pienso que para escribir no son necesarias las groserías, me parece que de entrada ya sobran.

Ayer terminé semestre con los niños de pregrado en la Javeriana y me di cuenta que una de las funciones que tengo como ser humano es generar sonrisas. Es valerme de una básica presentación de Powerpoint, la sencillez, algún marcador borraseco, algún ejemplo y algún chiste bobo, para lograr una sonrisa, para lograr un aprendizaje, una huella y una trascendencia.

Por otro lado, el mercado financiero ha estado muy complicado y extraño. Creo yo que es muy difícil no equivocarse en el momento de comprar o vender. Entra mucho la psicología, hay que seguir la corriente pero también hay que tener independencia. Hay que estar calmado pero también arriesgarse. Pareciera fácil al ver una pantalla pero no lo es. Dentro de esto, por ejemplo hubo junios del 32 al 6.954%: esa tasa es producto de sufrimientos, pesares y soliloquios. Esa cifra reúne muchas transacciones. Y podemos decir: “no pasó nada”, pero sí, siempre pasan cosas.

Así termina todo por hoy, con fórmulas de Bloomberg, frases de Belletrist, minimal techno, muñecas y brownies. El amor, la sencillez, la literatura, el aprendizaje, la gente. Una energía transversal y universal.

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