Sobre salvar y ser salvados

 

El viernes por la mañana, luego de volver de la charla que di en la Universidad del Rosario, que por cierto estuvo bastante productiva y enriquecedora,  empecé a desatrasarme en datos. En el agite de los mercados financieros, aproximadamente a las 11 de la mañana, le pregunté a mi colega que se sienta exactamente al lado, si era que la china se había desacelerado. Teniendo en cuenta la acepción de dicha palabra en la sabana bogotana, él creyó que yo le estaba preguntando si una niña que caminaba en ese momento por el pasillo había menguado la velocidad de su caminar, si la china se había desacelerado. Le aclaré que no, le dije que China, el país, había publicado un aumento de su PIB del 6.5%; un dato que, si bien es alto para nosotros, para ellos es bajo, antes era del 6.7% y pues ha bajado por sus problemas arancelarios con Estados Unidos.

 

La China se desacelera y el dólar va a 3.078 pesos. También cerraron los títulos de Abril de 2028 al 7.05%. Hay ya un presupuesto para el próximo año en nuestro país: 258 billones de pesos. Hay billones de cosas más: estaré mencionando mucho el ballet Bolshoi próximamente, con sus sílfides. Estén pendientes.

 

También hubo libros, música, series y películas. Citaré algo de Thomas Mann, de un libro que me ando leyendo de él llamado “José y sus hermanos: José el proveedor”. Densidad y erudición en 491 hojas. Un libro que convive con los otros. Thomas escribió que el ser humano era el producto de la curiosidad de Dios por Sí Mismo.

 

Se acaba el tiempo y el espacio, todo es inmediato. Solo me resta decir que vinimos al mundo para salvar y ser salvados.

 

 

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