LA ECONOMÍA Y LAS FINANZAS COMO CARRERAS, COMO ARTE

El mercado financiero, bien sea el de las acciones, los bonos o las divisas, se afecta siempre por múltiples factores de todos los lados del planeta; hace un par de días hubo un claro ejemplo de ello. A media mañana leí una noticia de México: anunciaban que no van a exportar más petróleo. Debido a que en un futuro ese país no recibirá ingresos por ese producto, pues generaría posibles variaciones negativas en su balanza, hubo nerviosismo y por ende su moneda, el peso mexicano, se devaluó respecto al dólar o sea que bajó de precio.  Siempre vemos entonces noticias o declaraciones. Hechos y opiniones.

 

También a media mañana, mientras probaba mantequilla de maní traída de mi Popayán en una cuchara súper linda que tengo, de color verde y con un diseño de dinosaurio, mientras la degustaba y me daba cuenta de su sabor fuerte, muy de maní, deliciosa mantequilla marca Cacahuates, leí la declaración de un señor que es presidente de la Fed de Saint Louis (hagamos de cuenta que es como un gerente regional de la Fed, el Banco Central de Estados Unidos): dijo que las tasas de interés de allá podrían estar ya en sus niveles adecuados y que no se necesitaría subirlas más. Habrá quien le haga caso y quién no, el hecho es que eso motiva compras de títulos en tasa fija. Queramos o no, todo hecho tiene su efecto; menor o mayor, pero lo tiene. Esto aplica para el deporte, para el amor, para la amistad y para la música. Hundir mal un botón puede desencadenar una mezcla mal hecha, un mal remix por ejemplo.

 

Hundir mal un botón o meter mal el dedo puede llevar a que un Eduardo Santos quede denso, salado y cambie de apellido, tal vez que quede un Eduardo Salguero, por lo salado, o un Eduardo Bocanegra, por lo oscuro en su color. Lo minucioso en el cálculo hace de un postre, de una operación, de una compra o una venta, todo un arte en su decisión. En la economía nos enfrentamos a eso diariamente, en los mercados financieros, en lo que se denomina Trading floor o piso de trading.

 

Estuve de invitado en la Universidad del Rosario: a grandes rasgos estuve hablando sobre la Economía como carrera, como campo de estudio, como una mezcla de aptitudes, actitudes, gustos y herramientas. Y sí, comprobé que cada acción tiene su reacción, que todo está interconectado. Es linda la Economía, con sus reveses y vicisitudes. Vi en los ojos de los niños de once grado el entusiasmo, los interrogantes, lo que se sabe y lo que aún no. Una edad en la que no se sabe que se estudiará pero que sí se sabe qué gustos hay, es el proceso de moldear y empezar nuevas etapas.

 

Estuve allá y comprobé lo bello de enseñar. Eran niños de Once grado allá en feria de carreras en la Universidad del Rosario. Por otro lado niños de pregrado a quienes les doy clase en la Javeriana; y luego niños también de postgrado allá mismo. Tres etapas diferentes pero siempre con optimismos e interrogantes. Es lo bello de todo esto. Una palabra y un botón pueden cambiar todo.

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