De animales a dioses y a Teppanyaki

 

El viernes era día cinco del mes, así que se publicaba religiosamente el dato de inflación del mes inmediatamente anterior. Los encuestados pronosticaban un 0.18% y terminó siendo de 0.16%; con esto la inflación anual está en 3.23%. Si un título les renta el IPC + 3%, por ejemplo, deben entonces reemplazar el IPC por el porcentaje 3.23% y ya está. El dato salió a las 7pm; a esa hora yo andaba oyendo a una de las hijas cantar canciones de Soy Luna. Puro amor. También se publicó el dato de Exportaciones colombianas: fueron 3.611 millones de dólares.

 

La clave es aprender siempre cosas nuevas, mientras también la mente se deleita con El Túnel, libro ya terminado que deja un sabor de esquizofrenia en su protagonista. Pero lo bueno de leer cuatro libros a la vez es precisamente eso: que quedan otros tres que van avanzando, ya les cuento cuál sigue.

 

Ocurre que el sábado estuve en una tarde familiar de Teppanyaki, con Ureshii Catering, mucho karaoke y gafas traslúcidas azules Merry’s. Pero lo que les quería contar es que empecé “De Animales a Dioses”, majestuoso libro de Yuval Noah Harari. De este libro hablaré mucho todos estos meses que vienen. ¿pero qué tiene que ver todo esto?

 

Mientras elegía lo que quería que me prepararan en el Teppanyaki, pensaba en que todo estaba crudo: un huevo, carne de res, pollo, langostinos. El Homo Sapiens aprendió a domesticar el fuego, a manejarlo para así poder alimentarse y convertir en comestible lo no comestible, quitando de paso muchas bacterias. Luego al comer el plato final pensé en todo lo que hemos recorrido. Cómo mastico y con el cerebro analizo lo que hago. Cómo pasamos de no pensantes a pensantes. De todo eso trata ese libro.

 

Sí, de animales a dioses. Esto continuará, ténganlo por seguro.

 

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