Las mutaciones del ocio

 

Es curioso cuando se interpone un día festivo en la semana de cinco días hábiles, ya que en cierta forma se cambia la dinámica. Ayer me levanté temprano, saqué a la mascota a dar una vuelta, tomé un café, escribí un par de letras como siempre, revisé redes sociales y vi varias banderas colgadas en las ventanas y en los balcones (también en las redes sociales). Claro, era el 20 de Julio, fiesta nacional. Leí un par de artículos en el periódico y volví a dormirme un rato.

 

No supe absolutamente nada sobre los activos financieros en el mundo, he de decirles esa verdad. Lo único que les puedo decir es que el miércoles hubo subasta de títulos denominados en UVR, de los años 2021, 2027 y 2035. Recuerdo que el dólar quedó en 3.003 y hubo bastante volatilidad en los bonos del gobierno colombiano. Recuerdo vagamente compras en niveles altos que, por obra y gracia del espíritu santo, se convierten en utilidades gracias a ventas en niveles bajos. También comí un helado de coffee toffee en vaso mientras caminaba un rato por el Museo Nacional, mientras terminaba libros extensos que dejan varias anotaciones, teorías, magia, pálpitos y analogías con la vida y la gente cotidiana.

 

Siempre nacen nuevos libros y nuevas cosas para ver también. El ocio puede mutar, puede representar ciencia ficción con trance a todo volumen, puede representar también camping en el parque del Virrey o en Choachí, puede representar paraguas de Cherburgo con música francesa de los años 60 o puede simplemente traducirse en jugar Batalla Naval con música de Disney al fondo.

 

El ocio es mutable. De ahí su encanto.

 

 

Buena suerte para hoy!

 

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