Una coqueta historia sobre unas velas japonesas

 

Hace pocos días estuve repasando toda la teoría gráfica de las famosas velas japonesas. Para los no muy familiarizados, solo es necesario saber que una vela recoge todo lo que pasa con el precio de un activo en un periodo determinado de tiempo. Por consiguiente, una vela diaria mostrará a cómo abrió, qué máximo tocó, qué mínimo tocó y a cómo cerró en el día. Con esos puntos digamos que se muestra una figura, como su nombre lo indica, muy parecida a una vela, es decir, es un rectángulo con un palito arriba y un palito abajo. Si la vela es muy pequeñita se le llama martillo, eso está bien, no es descabellado. Si hay una vela pequeñita como en forma de cruz, listo, se llama Estrella “Doji”, y bueno, lo acepto, es como una estrella.

 

El problema es cuando la imaginación empieza a desbordar todos los parámetros. Hay combinaciones de velas, unas pequeñas con unas grandes, unas para arriba y otras para abajo, las cuales han sido bautizadas de formas muy curiosas. Aquí van unos ejemplos: Existe la golondrinita escondida (sí, así en diminutivo), está el bebé abandonado, está la patada, están los tres cuervos negros y está la estrella matutina. He volteado la pantalla, he entrecerrado los ojos, he querido ser el más creativo posible y no logro entender cuáles fueron las razones para bautizar de esa forma a un conjunto de figuras abstractas.

 

Ayer los Julios de 2024 cerraron bajísimo: al 5.931%. No sé qué combinación de velas se han formado estos días: yo diría que fue una patada que dejó a muchos bebés, bebos y bebas abandonados, bajo el cuidado de varios cuervos.

 

Buena suerte para hoy!

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